Discurso sobre Ley de Baja de la edad de imputabilidad

Salud compañeros y compañeras          

Están ahí, las elecciones y el plebiscito contra la baja de la imputabilidad   

 

Sí. Están a la vuelta de la esquina las ya grotescas elecciones. Un carnaval sin gracia y con profunda e inmunda demagogia. Promesas para aquí y para allá, todos dicen, como siempre, que solucionarán tales y cuales problemas. Las sutilezas no están por el momento muy presente, a rostro puro manifiestan lo que sus cálculos les indican: lo común y general en boca de todos es que quieren mejorar las condiciones de vida del pueblo. Cumplen con lo que es coherente con esta forma institucional, es el momento de la competencia, de la demagogia de quien ofrece más.

Pero, por momentos, algunos no pueden con su “naturaleza” y se les escapa por aquí y por allá cosas antipueblo, esas que las sienten tan profundamente que por un instante les hace perder el norte en cuanto a juntar votos se refiere. Ese norte, el sistema capitalista, en cuyo seno desean estar y están anclados. El nivel de circo de a vintén, con distintas músicas, es común a todos los partidos intervinientes. Es una repetición burda de tantos otros momentos históricos similares. Con distintas historias a cuesta, con retóricas diferenciadas, cada uno hace su discurso apuntando a lograr el voto que el alma pronuncia.

Ese es el interés primordial y todo se confecciona para ese objetivo, distintos decires para un mismo propósito. El gobierno por su parte tratando de exhibir sus logros, incompletos aún pues falta Aratirí, la gasificadora y el puerto de aguas profundas. No pasaron del 4% del presupuesto con destino a la enseñanza pero ya están prometiendo el 6% por boca del supuesto futuro presidente, hombre serio e integrante de organización seria como el FMI.

Los Blancos pidiendo transparencia para que la gente sepa y hasta hablando de ética y preocupación por el futuro del pueblo. Es de no creer podría decirse, pero lo cierto que son capaces de esto y mucho más. Por su parte el hijo del dictador, el pichón que esconde la púa, quiere que los orientales vivan en condiciones de seguridad ante la violencia reinante y a la que, nos dice, hay que poner coto con medidas drásticas: bajar ya la imputabilidad, fabricar más cárceles para controlar a esos pobres y violentos que se salen de la raya. Otro pichón, este pituco y terrateniente, el hijo del Cuqui Lacalle se apura a decir que él también apoya la baja de la edad para bajar la imputabilidad. Faltaba más, mano dura.

Pero hay que aclararlo, si bien son estos agrupamientos políticos, Partido Blanco y Colorado, los que quieren llevar la cosa a ese extremo. Son todos los Partidos, los que quieren mayor represión general, rejas y palos para los infractores que están respetando cada vez menos la propiedad privada de quien sea y también poco este orden propio del sistema y que ellos ya toman como el que debe existir siempre, por eso meten finalmente en una misma bolsa el reprimir a todos aquellos que protestan y se rebelan contra variadas injusticias. Lo realizado por el Frente Amplio en este aspecto, en este periodo, nos exime de comentarios.

Así es. Se pelean por quien resulta más eficaz en la aplicación de esa política que el sistema en esta coyuntura eleva a condición de tema central: la Seguridad. Esa seguridad que comprende el perseguir a cuanta persona o grupo que proteste, se rebele, o reclame combativamente. O de castigar preventivamente zonas enteras para que vayan viendo como viene la cosa si no se resignan, si no se aguantan en el molde. . El gobierno hace rato ha hecho punta en tecnificar y dotar de infra moderna al aparato represivo, igualmente de pergeñar un modelo represivo que ataque sistemáticamente barrios, zonas y personas que viven en condiciones de mucha pobreza o que tienen apenas lo suficiente para subsistir. Un modelo de control, de disciplinamiento con garrote a la vista y con algún asesinato de jóvenes, el Borro, Marconi, Cerro, Santa Catalina entre otros,  para avisar a que se está dispuesto en la materia. En los hechos refrescaron la ideología del “pichi” para clasificar a sectores enteros de la sociedad, para estimular la bestialidad policial, para proporcionar impunidad a represores. Por cálculo político con algunas lágrimas de cocodrilo en el medio,  como ese pedido de perdón ante el asesinato en Santa Catalina. En esto de facilitar impunidades este gobierno ya es ducho en la materia. En esto los otros partidos han ido en coche, marcando la agenda y pidiendo más.

En general, tenemos por delante un sistema que sembró miseria a nivel mundial. Multitudes fueron y van quedando en condiciones miserables de vida al tiempo que cada vez menos ya unos pocos, detentan poder y riqueza desorbitados. El plan neoliberal desplegó y lo sigue haciendo su bestial contenido. No obstante la resistencia, la desesperanza, el descontento, la bronca ante tanta crueldad insensible también se manifestó y manifiesta. A nuestra formación social llegó la cuota correspondiente. Con su singularidad está entre nosotros. Los jóvenes y los pobres del mundo quedan situados dentro de este infernal panorama. Pobre y joven pasa a ser un doble peligro. Si anda en moto peor, implícitamente está que hasta se le puede tirar por la espalda y dejarlo después que pase sus últimos momentos en el charco formado por su propia sangre. No es una frase para decirla en un acto, esto ya pasó más de una vez y todos lo sabemos.

Hay que combatir la violencia, dirán con veces destempladas los infames medios de comunicación y los políticos del sistema, hay que dar seguridad a la sociedad. Cuando esto dicen piensan principalmente en los de arriba, por supuesto. Es la violencia que se usa, manipula y al mismo tiempo se teme. Se teme porque produjeron una situación social de angustia y bronca que ya ven no pararán así nomás.

En tal conceptuosidad y contexto se pretende imponer la imagen donde la víctima pasa a ser el victimario. Los peligrosos de esta película son los jóvenes y pobres, especialmente los jóvenes pobres y con escasas perspectivas. Justamente son los que abundan cada vez más y van apareciendo con fuerza reclamando un lugar. El proyecto neoliberal parece que no contaba con esta respuesta.

Queda claro el papel que cumple para el sistema este caballito de batalla ya trasformado en ideología general: la mencionada Seguridad. Se toma aislada de todo contexto y se le hace aparecer al final de cuentas como el producto de anormales, de seres humanos crueles, como que estamos ante un problema más biológico que social. Son los episodios que a diario, los Medios, como en tantos lados, ya transformados en una forma de accionar ideológica-política de primer orden, resaltan y repiten hasta el hartazgo y lo dotan de todo el color macabro que les resulta posible. Una rapiña, un robo, un ajuste de cuentas. Muertes de un lado y otro. Todo implícitamente explicado con que estamos ante la maldad, lo antisocial. En el medio las tiradas sobre la problemática de la droga y paralelamente la realización de propaganda para la venta de championes de marca, camperas de marca, celulares y mil cosas más, enviando el mensaje de que si no curtis esa merca que da jerarquía y lustre no son nada. Ya fuiste. Poderoso efecto ideológico que trae las consecuencias sociales que ya conocemos.

Ni que hablar que dentro de la categoría de los violentos está comprendida también  toda acción que altera el “orden y la paz”, la de los que resisten, la  de los que enfrentan arbitrariedades e injusticias de esas que abundan.

Todas esas piezas de este sistema opresivo basado en la violencia: Instituciones jurídicas, policial-represiva, políticas, medios de “comunicación”,  articulan su accionar para combatir lo que llaman:este “flagelo” maligno.

Todo esto no se articula porque sí, a todos ellos los atraviesa, los penetra y les proporciona clara intencionalidad un poder dominante, ese sí cruel, violento y despiadado con el mundo de los de abajo. Hay, entonces que reprimer, judializar, criminalizar. Poner al día las técnicas adecuadas. Hay que preparar garrote lustrado y cárcel para todo ese descontento.

El traje discursivo puede ser, y por momentos es, variado. Pero la dinámica, la finalidad es desarrollar y aceitar al máximo posible ese instrumental feroz para mantener a buen recaudo los intereses de los de arriba. Más vehículos, más armas, sofisticados aparatos para escuchar conversaciones telefónicas, más cámaras, más instrucción de asesinos profesionales, si son con asesoramiento del imperio norte- americano mejor. Así ha resultado esta historia en los hechos concretos.

El margen de maniobra posible, de resistencia a la “mano dura” debe ir acompañado con lucha e insertándose en una estrategia que no sea funcional al sistema. No desde arriba. Una lucha con fuerza popular que condicione y arranque cosas a ese arriba.

Desde el abajo hay mucho para hacer y debe hacerse. No mañana, desde hoy mismo y en diferentes planos.

Una acción de todos los días  para construir futuro

Sí, hay un conjunto de actividades que pueden y deben ser realizadas en el seno de estas sociedades capitalistas. El problema no reside en el “no se puede” sino en el cómo hacer para no quedar atrapado en el abrazo mortal del sistema. El mañana no viene sino lo vamos construyendo. Es la acción, conteniendo una concepción, la que puede ir rompiendo mallas y logrando y creando nuevas posibilidades sociales. Serán esas mismas actividades sociales y políticas las que permitirán un ejercicio de participación y resolución de problemas a la población. Ellas producen, al mismo tiempo, nociones y experiencias que hacen al crecimiento de la conciencia y a la confianza en las propias fuerzas. No podemos quedarnos en enunciados, devaneos intelectuales o abstractas “purezas” que no ofrecen caminos a recorrer, que no impulsan la pelea. Se precisa sí una clara estrategia que oficie de orientadora en esa trama social en la que debemos estar insertos. Hay una larga enseñanza en la historia que construyeron los de abajo, peleando con sacrificio y decisión, arrancando con uñas y dientes mejoras, reivindicaciones, condiciones de vida dignas, esperanzas de futuro, construcción de utopías, fabricando sueños de un mundo distinto, de otro ordenamiento social para bien vivir la existencia.

Una cosa hoy otra mañana. Votamos contra la rebaja de la imputabilidad.

Parados desde la estrategia señalada es que encaramos este problema que hoy se presenta. Hay un plebiscito cuyo resultado puede trancar esa infame propuesta, pues a votar de forma que se rechace. A votar en blanco. Es un aspecto dentro de una lucha que puede ser realizada a varias puntas. Pero estaremos presentes en tal hecho. Como hemos estado modestamente en otros plebiscitos, a los que vemos como algo que no incorpora, no obliga a integrar un mecanismo y una lógica como es el caso del mecanismo electoralista de designar “representantes”. Para ser gráficos es una política de“toco y me voy” como dirían los boxeadores. Algo puntual y nada más. En torno al espacio político del plebiscito bien se pueden realizar algunas actividades de relación con la población, trabajo conjunto puntual con compañeros de otras tiendas políticas, también el grado de agitación que sea posible. En fin, cosas concretas, de orden táctico, con la vista puesta en la acción social, en la búsqueda del quehacer para ir encontrando determinados caminos. Teniendo en el horizonte  la construcción de un pueblo fuerte, las mayores posibilidades se van encontrando en la acción. Los pueblos nunca han estado quietos totalmente y hoy es momento histórico en que, de manera original y distinta a otros periodos, los pueblos han estado y están con frecuencia en las calles.

Con una concepción de ruptura, al encuentro de nuestra época, metiendo las manos en la realidad social.

Todos contra esa propuesta de corte fascista

Todos contra la judialización y criminalización de la resistencia

Arriba los que luchan

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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