Recuerdo a Compañeros Fundadores.

 


Alberto Marino, Roberto Franano, Gerardo Gatti, León Duarte, Ruben Barcos, Carlos Molina, Roberto Larrasq, Elvia Leytes, Washinton Perez, Ciriaco Morales, Ricardo Barcia.

La segunda etapa de FAU: Gustavo Inzaulrralde, Elena Quinteros, Hugo Cassariego, Alberto Mechoso, Idilio De León, Justo Pilo, Heber Nieto, Jacinto Ferreira.

Se termina un milenio, se cierra un ciclo de actividades de nuestra Organización. Una acción político-social de intención revolucionaria que comenzara, en tanto FAU, en octubre de 1956. Una acción que deparó esfuerzos, sacrificios, alegrías y dolores. Que fue hecha con modestia y consecuencia. Donde los dichos fueron acompañados por los hechos. Una acción inserta en las necesidades y anhelos del pueblo trabajador, de todos los de abajo; con la esperanza puesta en un cambio profundo del conjunto de estas estructuras que hoy dan asiento a este ordenamiento social brutal, injusto, opresivo, hecho para el mezquino disfrute de unos pocos y la miseria dolorosa de las grandes multitudes.

Fue la FAU, en estos casi 44 años, una organización política de anarquistas que dijeron presente en la arena de las luchas sociales de un período revuelto y esperanzado. Se planteó participar en un proceso hacia un cambio social profundo y no retaceó esfuerzos en tal tarea,

no fue poco lo que dejó por el camino. Pero junto al dolor estuvo la satisfacción de la honestidad puesta en la acción y de los no despreciables logros parciales. Siempre se supo y se dijo: la lucha es larga y dificil. La generación que la impulsó no esperaba ver concretada su utopía, pero, estaba dispuesta a dar de sí lo que estaba a su alcance. Los hechos hoy certifican que esto fue así.

No se aspiraba a cargos, ni lugares de figuración, ni privilegios futuros, solo a ocupar un puesto en la lucha, con la responsabilidad que la trascendente tarea exigía. Con consecuencia, con principios que alumbraban el camino, procurando no caer en facilismos, con flexibilidad no amorfa, con sentido de la realidad, de las coyunturas presentes, se estuvo ahí en medio de la pelea popular. Muchas veces buscando adecuaciones, creando, tratando de encontrar caminos más fecundos para la acción transformadora.

Acertando a veces, equivocándose otras, como en el intento de aquella Síntesis imposible, que tenía tanto de honestidad como de real imposibilidad de plasmarse, por basarse ella en epistemes incompatibles. Pero, la amplitud generosa desplegada en ese intento es un referente poderoso para seguir en una búsqueda, donde desde una matriz libertaria, se articulen un conjunto coherente de categorías que signifiquen una puesta al día de herramientas militantes que permitan seguir trillando con eficacia ese camino de siempre.

Sí, hay dolor, por muchas de las cosas que sufrió nuestro pueblo, y junto a él está el que sentimos por la ausencia en la lucha de nuestros días de aquellos abnegados militantes, queridos compañeros, que fueron puntales en la formación y desarrollo de nuestra organización.

En este momento, simbólicamente especial, queremos, en un conjunto de aquellos compañeros queridos, recordar una cantidad de esfuerzos militantes, de generosa entrega, de peleas realizadas, de sueños palpitantes, de esperanzas inextinguibles.

Roberto Franano

Militante de la década del 30 en el Gremio gráfico. Una mente abierta a los nuevos acontecimientos y cambios sociales. Su postura no dogmática fue una inspiración para la militancia joven de la FAU. Por su firme militancia quedó en la lista negra de la patronal gráfica y tuvo que poner su “bolichito” para poder sobrevivir. En la linotipo de su taller aprendieron el oficio varios compañeros, entre ellos Gerardo Gatti.

Trató, junto a otros, de formar una FAU en la década del 30. En el trabajo para la formación nuestra FAU lo contó entre sus consecuentes animadores.

Estuvo desde el primer momento a favor de las luchas de liberación que se llevaban a cabo en la década del 60. Igualmente desde el principio en el apoyo crítico a la revolución cubana.

Su experiencia sindical, de trabajo de inserción en el medio popular, así como su concepción de un anarquismo organizado políticamente, fue un factor altamente positivo en la vida interna de nuestra Organización.

Alberto Marino

Militante anarquista desde la década del 30. Trabajador. Autodidacta, escultor reconocido.

Partidario práctico del anarquismo organizado. Hombre de arrimar el hombro a las tareas concretas. Tenía profunda simpatía por los “hombres de acción” del anarquismo del Río de la Plata. Consecuente con esas simpatías. Fue Tesorero de fierro de la Organización durante muchos años. El administró los primeros “volúmenes” importantes de dinero que ayudaron al desarrollo inicial.

Firme, contundente, pero no sectario. No le gustaban las excesivas divagaciones y sabía apreciar una intervención que aportaba. Tampoco gustaba de los incumplimientos y cuando se daban su reproche duro y fraterno se hacía sentir.

Fue de los compañeros que forjaron la FAU, apuntaló actividades variadas con admirable responsabilidad y modestia.

El “Loco” León Duarte

León Duarte, hombre de esa combativa zona del Cerro, más precisamente de Pajas Blancas,

barrio en que hace sus primeras armas como militante sindical en la fábrica de Ferrés. Desde el año 1953 en adelante el gremio de FUNSA lo contará como tenaz y combativo militante. Las tareas de calle, de prensa y propaganda, los comité de huelga contaron con su eficaz presencia. Más tarde como secretario del gremio o como integrante de la Directiva tendrá una labor intensa y fecunda. Su profunda concepción clasista y su decisión de pelea son elementos sobresalientes en su accionar.

Fue detenido, 24 horas, cuando el “Paralelo 38”, lo agarró la represión a la altura de La Teja. Estuvo activo en ese enfrentamiento popular.

Comienza a frecuentar el viejo local de Panaderos de la calle Arequita y el Ateneo Libre del Cerro, dos centros de irradiación libertaria. La formación de la FAU lo cuenta entre sus impulsores. Enriqueció, especialmente, la línea y la acción sindical de nuestra Organización. Tuvo participación activa en la formación y desarrollo de la Resistencia Obrero Estudiantil y la Tendencia. Sufrió prisiones y torturas con total entereza. Su prioridad por el trabajo en el seno de la clase trabajadora fue una constante en su vida militante. Fue activo en muchas huelgas generales y de su gremio. Promovió el enfrentamiento a la dictadura. Hoy figura entre los “desaparecidos” en Argentina.

Alberto Mechoso

Un compañero de extracción obrera. Trabajó en la industria de la carne y fue feriante durante algún tiempo. Jovial e inconformista a un mismo tiempo. Militó en el Ateneo Libre Cerro-La Teja. Estuvo preso por su participación en una expropiación (primer banco expropiado en Uruguay), a su salida se incorporó a FAU. Fue Pocho (que es el sobrenombre con que lo conocían todos los compañeros) pieza fundamental en todo el trabajo organizativo para la formación de la OPR. Aquí volcó su experiencia y decisión. Integró como encargado el primer equipo operativo, con el objetivo de una tarea específica, de acción armada. Realizó, en un principio, con su equipo precursor, expropiaciones bancarias resueltas por la organización, que resultaron vitales para el desarrollo del conjunto de la tarea de FAU. Más adelante participó en diversos operativos de OPR, entre ellos la retención de burgueses por un tiempo. Estuvo preso, fue salvajemente torturado, resistió con entereza y protagonizó una fuga espectacular desde un cuartel. Se reintegró rápidamente a las actividades. Ya en Buenos Aires fue un puntal en la tarea interna y organización de actividades de OPR, entre ellas la que proporcionara finanzas para seguir el combate. Cayó en Buenos Aires, sufrió nuevamente brutales torturas y se cuenta entre los “desaparecidos”.

Pocho, muchacho de barrio, con calle de la buena, autodidacta, lector, modesto y con un profundo sentido de pertenencia a los de abajo dejó una marca imborrable, un mensaje que estará siempre presente.

 


-- Descargar artículo como PDF --