Discurso general hacia el 1 de mayo – 2008

Salud compañeros:

Corren tiempos difíciles para los pobres en todos los países del mundo. Aquellas brutales condiciones de vida que condenaron con ira y dolor los Mártires de Chicago hoy riegan nuestra América Latina y el mundo.
Es este  capitalismo rapaz, deshumanizado, genocida, que en sus diferentes etapas de desarrollo ha mantenido y acentuado su despliegue, su capacidad de reproducción y penetración con su actual articulación a nivel de sus estructuras de dominación donde se encuentra lo político jurídico, lo económico, lo militar, lo ideológico-cultural.
Muchos son los que quieren olvidar aquellas luchas vigorosas y ejemplares que tanto nos legaron, tantas ideas guías, ideas fundamentales, que hoy se intenta que queden mezcladas, mediatizadas, que queden en la confusión, incapaces de ser una fuerza social que empuje el cambio, que empuje las transformaciones que urgentemente nuestros pueblos necesitan.
No se puede vivir del pasado, es cierto. Pero hay un pasado que contiene un mensaje que traspasa los tiempos, que nos dice mucho para ubicarnos en el presente, mas hoy en un presente tan teñido de confusión y búsqueda al mismo tiempo.
Retomar aquellos sueños, aquellos anhelos de justicia y libertad, de anticapitalismo, de una sociedad basada en otras relaciones, aquel otro mundo posible de Durruti. Son recuerdos que fortalecen la lucha ideológica cotidiana en nuestro discurso-practica que estos tiempos reclaman.
La sensibilidad humana ante el dolor y el sufrimiento, el odio ante el atropello no son cosas que caduquen. Esta ideología que nos dice que dentro del sistema capitalista no hay lugar para los pobres del mundo, esa ideología que alumbra los tiempos de construcción de lo nuevo, sin engañosos camino cortos que a nombre del realismo diciéndonos que podemos estar en los circuitos de poder, esos que se fueron construyendo históricamente para asegurar una mayor eficacia a la dominación, para desde allí produciendo y trabajando en ellos vallamos haciendo cambios que ahoguen ese canal dominante. Lo que demuestra la historia, también producciones teóricas de rigor es que esos dispositivos de poder absorben, exprimen, hacen funcional lo que entra en su circulación. También nos deja claro que con la lógica del sistema no se pueden pensar problemas contrarios a el.
Es cierto el transito hacia una sociedad nueva lo debemos hacer dentro de este sistema, pero la experiencia vivida nos indica que hay medios, orientaciones usos de instrumentos, instituciones, formas de organización de organizaciones sociales que demos desechar si es que queremos ir conformando fuerzas sociales capaces de producir de desarrollar, cambios, rupturas de organización social. Si se tiende a repetir la historia , pretendiendo usar los mismos mecanismos, las mismas formas institucionales queriendo así lograr un producto distinto entonces estaríamos presuponiendo sujetos naturales, casi genéticos ,los buenos y los malos. Todos el andamiaje seria mismo pero, parecen decir tales tesis la cosa va a ser diferente porque ahora la historia la hago yo. De ahí querer explicar estrategias erróneas ajenas a los verdaderos intereses populares, por la presencia de fulano o mengano. O periodos históricos que se pretenden explicar por la presencia de siniestros personajes y no por todo el proceso que lo rodeo y el contenido y dinámica que el contenía.
Las herramientas teóricas Irán cambiando, actualizándose, ayudándonos a no dar palos de ciego en que hacer político cotidiano y de largo plazo, será un infinito aporte de saberes que bien sabemos son parte medular en el discurso practica de una organización política, pero no hay duda solo el camino hacia el socialismo, necesariamente libertario y no con el pueblo o con las masas como bien sabemos plantean algunos discursos agiotrnados si no desde el en la debida separación de los campos el social-político y el político propiamente no desde lo discursivo, desde lo retórico si no desde las practicas coherentes será el que nos de arribo a la patria de los pobres del mundo. Un camino que no debe ofrecer la más mínima duda.
Un camino que nos muestra que aquel capitalismo norteamericano brutal, mezquino, sanguinario que asesino a aquellos luchadores del movimiento obrero, aquellos compañeros libertarios se mantiene produciendo y desparramando hambre, miseria, sangre para las inmensas mayorías del planeta. Ese capitalismo yanqui que hoy a la cabeza de la estructura imperial avasalla y masacra pueblos.
Muchas son las palabras que podríamos citar de aquellos mártires hoy que mantienen vigencia en esta coyuntura en nuestra realidad, en lo medular acerca de los caminos, los medios fundamentales que creyeron de lucha para destruir el capitalismo,:
Elegimos hoy las que pronunciara Luis Lingg antes de ser asesinado:
Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todos mis fuerzas mientras aliente.
Permitirme que hoz asegure que muero feliz, porque estoy seguro que los centenares de obreros a quienes he hablado recordaran mis palabras…
Hoz desprecio, desprecio vuestro orden, vuestras fuerzas, vuestras leyes, vuestra autoridad, AHORCADME!!

Los contextos históricos no han sido idénticos pero si la tecnología de poder dominante que los sustento.
Hoy se pretende dar otro apellido a esa estructura opresora, por momentos se la llama globalización, dando a este concepto una cierta naturalidad, seria el desarrollo y la llegada de lo moderno.
Este tipo de conceptualidad, el de la globalización con el contenido que comúnmente se usa, impide ver los componentes que están en juego, los mecanismos que están funcionando y los que están siendo creados en diferentes niveles y momentos para asegurar la permanencia del sistema. Nos dice poco o nada sobre sustracción de riquezas de continentes enteros, las transferencias permanentes de capitales de las transnacionales hacia los centros, los beneficios brutales logrados con inversiones relativamente chicas: los pagos de patentes que significan depredaciones monumentales, nos dice de los objetivos del comando sur, de todas las bases militares que por razones estratégicos en beneficio del imperio tiene desparramada en diferentes puntos del planeta, las labores permanentes de inteligencia organizando desestabilizaciones, invasiones, planes de exterminio de “rebeldes”, los planes Cóndor; nada dicen tampoco de los proyectos de largo plazo, geopolíticos, para controlar la energía, el agua, determinadas materias primas. Y dentro de ese concepto, claramente imperialista están los ALCA y toda esa diversidad de tratados que llevan el claro objetivo de aumentar la dependencia. Proyectos estratégicos donde están incluidas guerras como la que hoy lleva adelante, con tremendas masacres, en Irak, o la de su socio el Estado de Israel en Medio oriente. Unido a ello, en profunda articulación, tenemos todo lo informático, todo lo ideológico que pretende revestir y fortalecer tal política. Actualmente digámoslo merece un estudio aparte en su funcionalidad dentro de la estructura de dominación como productores y reproductores de nociones ideologicas los medios masivos de comunicación y hacedores inclusive de hechos políticos.
Pensamiento único y varias ramas parciales de segmentos ideológicos que instrumentan operacionalmente diversos campos sociales.
La estructura imperialista tiene claros elementos constitutivos y una red de relaciones con efectos de dominación-dependencia. Claro esta que cuando decimos que exprime a los países pobres no dejamos de tener en cuenta que esto ocurre principalmente con los pueblos y que cuenta con apoyo de buena parte de las elites de esos mismos países para llevar adelante tan siniestra tarea.

Quizás sea ilustrativo dar algunos ejemplos de los efectos de la estructura imperial. Las clases populares representan tres cuartos de la población urbana mundial, la llamada subcategoría de los precarios representa dos tercios de las clases populares a una escala mundial. No precisa casi decir que son tremendas las consecuencias sociales de esto, ejemplo de ello son la fragmentación y la emergencia de nuevos conjuntos sociales de relevancia.
Se estima que hoy viven en la indigencia, pasando hambre, unos 900 a mil millones de personas.
Otros datos nos agregan que se invierten anualmente, en gastos militares, más de un millón de millones de dólares y que mueren cada año 11 millones de niños de enfermedades que se pueden prevenir o curar.
Se consume otro millón de millones de dólares en publicidad comercial, mientras 860 millones de seres humanos en el mundo no saben leer ni escribir.
Los multimillonarios. Hoy en total son 793, con un aumento de 102 solo desde el año pasado. El numero de millonarios aumento en Asia en unos 700.000 entre el 2000 y el 2004. En el mismo periodo, la población de millonarios de Norteamérica aumento en 500.000, y la de Europa en 100.000. China se convertirá en 2009 en la principal fuente de compradores de mercancías de lujo. Esta misma China que hoy evalúan especialistas, con nuevos parámetros de medición, que ya es la segunda potencia mundial. Esa China ya con incidencia en nuestro continente y que se ha extendido tras acuerdos bilaterales con los países africanos.

Hay una globalización de la pobreza que ya hoy rompe los ojos: los países industrializados del Norte del mundo albergan menos de un cuarto de la población mundial consumen un 70 % de la energía del mundo, un 75% de los metales, un 85 % de la madera y un 60% de los alimentos. El 27 % de la población infantil que vive en los países en desarrollo tiene un peso corporal inferior a lo que se estima como normal, lo que significa que 146 millones de niños están mal nutridos.

Debemos agregar alanos datos sobre la actual situación interna de EEUU. La cabeza de la estructura imperialista se encuentra coyunturalmente debilitada. Se empantano en Irak, no estimo la resistencia, y hoy no sabe como salir, le resulta una sangría en lo económico y un desgaste en lo político. Además se encuentra en un estado de recesión o cercano a ella, ahora mismo las primeras ráfagas de fuerza están llegando a la economía real, en donde se esperan daños generalizados. El departamento de trabajo de los EEUU informaba el pasado viernes de que los empresarios estadounidenses habían recortado 63.000 empleos en febrero, la mayor bajado mensual en cinco años. Se informa que a medida que crecían las dificultades en los mercados crediticios, el espacio dedicado a oficinas vendido en el cuarto trimestre bajo un 42% en relación con el pasado año.

Y es periodo de elecciones y el partido demócrata, tan cómplice en aspectos fundamentales de la política actual, hoy aprovecha esta situación para voltear al partido republicano. Se presume un triunfo del partido Demócrata, el que se encontrara en la urgente necesidad de realizar cambios.

Pero ahora nos interesa remarcar lo específico de el contexto latinoamericano de hoy. Hijo, efecto finalmente de diversas e importantes luchas ocurridas en años anteriores. De resistencias populares, donde en el marco de distintas condiciones sociales y económicas, los pueblos de Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Méjico, Venezuela, han protagonizado duros enfrentamientos, muchas veces desesperados, por romper ese circuito de miseria y brutal injusticia que los aprisiona y que tuvo y tiene como factor de primer orden, en este último periodo, el enfrentamiento a la política neoliberal.
Miseria, desesperación, resistencia, ha sido el panorama para nuestra gente en América Latina. El conjunto de sus condiciones de vida se tornaron más críticas que nunca. Con mayor o menor intensidad, el cuestionamiento de tal situación se fue transformando en opción y urgencia de lucha. Una lucha no orientada, en general, por aparatos políticos de la tradicional izquierda sino que revistió el carácter de acción directa popular. Cayeron gobiernos, otros tuvieron que reformular su diseño continuista para aplacar iras y para tratar de que no cambiara nada de fondo. Así que pese a complicidades de  gobiernos de América Latina con la continuidad de los proyectos imperiales, continuidad que ha revestido formas y grados distintos, la escena política del Continente en virtud de está revuelta esculpió otro rostro para nuestro entorno latinoamericano. Trajo a esta arena una situación específica coyuntural diferenciada.
También queremos y es necesario recalcar que no obstante lo mencionado puede constatarse que después de ciertos recambios, en muchas lugares con la llegada de gobiernos llamados “progresistas”, no hay modificaciones relevantes en lo fundamental tanto de la estructura de dependencia como con la aplicación de una política continuista neoliberal.
Por supuesto que cuando decimos continuista no queremos significar con ello que todo sigue exactamente igual, sería de poco rigor el hacerlo. Hay una serie de elementos que configuran una coyuntura política diferenciada y a la ubicación de ese campo debemos apuntar para que nuestra concepción de ruptura opere con la debida eficacia. Hay, por ejemplo, algunas importantes reclamaciones, en las que están impresas exigencias populares, en pos de recuperar riquezas naturales que con impunidad ya manejaban intereses imperiales.  También discursos gubernamentales diciendo o insinuando mayor independencia del imperio, que la mayor de las veces no vemos traducido en medidas concretas y cuando esto ocurre no puede afirmarse otra cosa, en la mayoría de los casos, que no ha pasado de lo demagógico o declamativo.
Reiteraríamos, por lo delicado del tema, aunque también sea de paso, que no se nos pasa por alto, como noción general, las especificidades que tiene este proceso latinoamericano, la singular coyuntura de cada país y el juego concreto de intereses que hay en el interior de cada uno de ellos. Igualmente queda claro el papel estratégico que diferentes países, en oportunidades con alianzas, pretenden jugar para hacer pesar su proyecto. Claro está que es necesario realizar un análisis del hoy de nuestro continente para intentar una aproximación explicativa a los procesos que en este momento transcurren y tratar con rigor de ubicar las diferencias con los de otros momentos históricos, con el precedente sin ir más lejos. Y para un análisis concreto en tal sentido,  “categorías” como: mejor o peor, todo sigue igual, es pura traición, tanto peor tanto mejor, no nos proporcionan los datos que necesitamos para nuestro quehacer militante.
Los análisis coyunturales que necesitamos exigen herramientas teóricas, conceptos, y aquí surgen dificultades y diferencias entre muchos analistas, ya sean organizaciones políticas, sociales o solamente investigadores. .
No son pocos los paradigmas que  han caído, muchas fueron certidumbres falsamente científicas. Igualmente experiencias de socialismo basadas en ellas. Pero otras   epistemes  también han sufrido duros quebrantos: el evolucionismo, el determinismo, el desarrollismo, el progresismo, el historicismo, entre otros. Pero todo este pasado ha producido categorías, conceptos que pese a todo perduran en el tiempo y que aún hoy sugieren y muchas veces determinan nuestra forma de leer la realidad, de confeccionar nuestras propuestas, de adjudicar posibilidades imaginarias a un determinado espacio social-político.
Se sabe, la teoría, las herramientas conceptuales que nos permitan una lectura adecuada de la realidad, no viene sola. Hay que producirla. Ya no quedan dudas de lo importante que es ella para no dar palos de ciego, para hacer más fecundo nuestro accionar.
Se ha visto, nos pasa, que la ruptura con “verdades” consagradas, con dogmas en los que se ha creído hasta el presente no es tarea fácil, más bien que resulta harto difícil. Y esos dogmas determinan la realización de prácticas que se vinculan con otro tiempo y también a otras creencias que la historia nos mostró lo equivocadas que estaban.
Quizás en base a ese obstáculo es que giran una y otra vez, a veces con algunos aggiornamientos, un conjunto de conceptos, un cuerpo teórico, que lejos de dar cuenta de los específicos fenómenos de este tiempo histórico distorsiona las mirada y obliga a propuestas que repiten las vías muertas que yacen con drama y angustia en la historia de los intentos fracasados.
El vanguardismo elitista se inserta en este universo gris y sin salida. Según él ya tiene la teoría, es depositario de la conciencia del pueblo, habla desde el saber, tiene el esquema ya delineado y no importan los cambios que se producen. Tiene los conceptos universales que valen para toda circunstancia histórica. No le interesa saber que los conceptos son históricos como lo es el sujeto y que se está permanentemente aprendiendo.
En la medida que han aparecido variantes sociales de relevancia en relación al periodo anterior, que el capitalismo continuó su despliegue y producción de nuevos saberes y mecanismos en un vasto campo, se hace imprescindible el dotarnos de la estrategia que comprenda estos cambios. Ello con la intención de llevar adelante un proceso de ruptura con este sistema genocida y del que no se puede esperar nada que no sea más opresión y miseria. Llevar adelante un proceso que se inscriba en una real y seria radicalidad, que vaya creando los mecanismos y formas de lucha que al tiempo que aseguren el empoderamiento popular signifique un avance hacia el socialismo y no sólo una variante dentro del sistema capitalista. Algún estudioso nos dice que la radicalidad es del orden de la existencia y no del discurso. Mucho menos del orden de la verbalización seguramente. Es la acción, enmarcada en un proyecto radical, la que va operando los cambios sociales. Son los organismos, las instancias populares accionando en pos de conquistas, reivindicaciones, sumando logros, participando directamente en esas sus luchas, las que irán tejiendo la malla emancipadora. Un proyecto popular de ruptura, de poder popular, expresándose en sus dos niveles, articulados y teniendo en cuenta sus distintas especificidades, el político y el social propiamente dicho. Una ideología de resistencia, concebida la misma como ese conjunto articulado de ideas practicas que va transformándose en certezas, que va rompiendo la fragmentación y la atomización y construyendo, produciendo nociones antagonicas a las que el sistema quiere legitimar, nociones de ruptura, de no resignación.
Ir tendiendo desde abajo lazos solidarios, cuidándonos siempre de no proyectar prejuicios, dogmas, miedos, sectarismos, aun sin conciencia de ello, con tolerancia y firmeza como diría el Gaucho Molina.
Con la certeza y la convicción de que no hay desenlace popular posible sin un pueblo fuerte y organizado. Sin herramientas populares legítimas que representen y defiendan los intereses de nuestra clase no habrá ruptura. Las organizaciones políticas de intención revolucionaria desde nuestras humildes y comprometidas fuerzas tenemos un compromiso y una responsabilidad en esta construcción. Al igual que lo hicieron nuestros queridos compañeros, sin claudicaciones, sabiendo que tenían por delante una causa que todo lo merecía, por lo que tantos pueblos han peleado y pelean todos los días, los recordamos a ellos manteniendo viva su esperanza de lucha y libertad.
En el nombre del Pocho Mechoso, Roger Julien, Plomito Soba, Elena Quinteros y todos los luchadores sociales que han caído con su ejemplo de entrega generosa y comprometida.
La humanidad no ha vivido ni vivirá sin esperanzas, el pueblo organizado sabrá poner fin a la injusticia.

Contra el imperialismo asesino
Por la autodeterminación de los pueblos
Por el socialismo y la libertad
Arriba los que luchan


-- Descargar artículo como PDF --