Acto de FAU – 1º de Mayo 2006

Murales y pasacalle ubicados en distintos y estratégicos puntos de la ciudad lo anunciaban, acto de FAU el día 29 de abril. Como en los últimos años el acto se realizaría en la calle, frente al local Federal.La noche del 29 la calle fue cortada para evitar el tránsito de vehículos. Un amplio estrado fue colocado frente mismo al local, en el cartel de fondo podía leerse: “Para los pobres del mundo todos los tiempos son de lucha”. Al costado la bandera roja y negra de FAU dos por tres flameaba al empuje de algún poco de viento que pasaba.

Pasadas las 21 horas dio comienzo el acto. Primero habló el compañero Nataniel Clavijo que después de hacer refencia a la fecha histórica dio un panorama sobre aspectos sindicales y nacionales, puntualizó con énfasis las políticas represivas que se llevan a cabo en este momento. A continuación se hizo un alto y desde el micrófono se invitó a la concurrencia a pasar por el puesto de libros instalado en la calle a un costado del local, dentro del acto mismo. Cerro la parte oratoria el compañero Juan Pilo quien hizo un análisis de la actual coyuntura internacional y latinoamericana, tocó aspectos relevantes de nuestra situación nacional y reafirmó conceptos y propuestas de nuestra organización.

A continuación, por razones de extensión, va un extracto de los discursos del Acto, se encontraron enteros en la página web de FAU.

 

Discurso de Nataniel Clavijo:

120 años se conmemoran de aquel vil asesinato de los militantes obreros y anarquistas de Chicago. Militantes de la causa obrera y revolucionaria, firmes organizadores de la clase, agitadores, siempre en la primera fila de la lucha…

120 años después, la situación en que se encuentran los oprimidos del mundo, y en particular en nuestro país, no ha mejorado en absoluto. El sistema capitalista ha profundizado la miseria y marginación de amplios sectores de la población. El propio sistema es profundizado cada vez más, por los diseñadores del mismo, los capitalistas y los gobiernos. El neoliberalismo se ha seguido aplicando en esta nueva etapa de gobiernos progresistas.

Los anarquistas de FAU no estamos desencantados ni nada que se le parezca. Sabíamos que esto era lo que iba a ocurrir. Para gobernar hay que entenderse bien con el capital nacional y extranjero, los organismos internacionales de crédito y el imperio. Para ello, no se puede hablar ni de estatizar la banca ni de reforma agraria y del no pago de la deuda. Hay que aplicar el modelo que indiquen los centros mundiales de poder.

Estos gobiernos vinieron a hacer esto, pero tal vez sí lo que llame la atención sea la rapidez y vehemencia con que han profundizado el modelo. Podían esperarse algunas medidas ansiadas por la población, pero han sido claros en el primer año de gobierno: acuerdo con el FMI, tratado de inversiones,. decreto del agua, adelantos millonarios del pago de la deuda externa, presupuesto quinquenal que no manifiesta grandes cambios, la instalación de las plantas de celulosa y la profundización del modelo forestal, la posible firma de un tratado de libre comercio con EEUU, procesamientos y prisiones de compañeros luego de los sucesos de Ciudad Vieja y de los trabajadores de Coprograf por poner bajo autogestión obrera la planta abandonada por el patrón, decreto que prohíbe tomar medidas de lucha a los sindicatos sin pasar previamente por mecanismos de conciliación, intento de reglamentar las ocupaciones de trabajo, la ley de libertad sindical que sufrió recortes luego de las objeciones patronales y una serie de medidas y planteos que sólo llevan a la profundización del neoliberalismo. Cuentan aún con un margen considerable de apoyo de la población para realizar estas medidas, margen que no tenían los colorados y los blancos,  que sí lo tiene este gobierno y eso facilita la tarea. Este es un gobierno que toma medidas de carácter antipopular, pero no existe descontento masivo a nivel de la población, como sí ocurría hace dos años atrás…

Ejemplo claro de esto es el tema de las plantas de celulosa. Repudiadas en el último Congreso del PITCNT, aunque el sector reformista de la dirigencia sindical las apruebe y le haga los mandados a las empresas extranjeras y repudiadas también por amplios sectores de la población…

Igualmente, nuevas luchas se han venido desarrollando en estos últimos tiempos: el triunfo de los obreros de Becam, la resistencia ejemplar de los compañeros de Naussa, que enfrentaron el ataque patronal directo y aún hoy continúan peleando. Se destaca la ocupación de tierras en Bella Unión, que pone otra vez arriba de la mesa la discusión sobre la Reforma Agraria, justo cuando se profundiza el modelo forestal vinculado a las multinacionales. Es una lucha que surge desde los sectores más postergados de nuestra sociedad: los asalariados rurales, los obreros de la caña de azúcar de Bella Unión, que durante más de 40 años han venido luchando por la tierra y una vida digna. UTAA, SOCA y APAARBU han ocupado 36 hectáreas de tierras pertenecientes a Colonización, objetando tanto la política de dicho Instituto como la propiedad de la tierra en este país, como así también el proyecto de ALUR, que va a beneficiar a los grandes plantadores de caña. La tierra para quien la trabaja vuelve a ser una consigna fundamental en esta etapa. Por ello hay que apoyar esta lucha y apoyar el proceso de organización de los asalariados rurales, para impulsar la lucha de este sector de trabajadores que produce la mayor parte de la riqueza de nuestro país y que la embolsan solamente unos pocos.

Otro conflicto significativo es el de los trabajadores gráficos de Coprograf, que vienen sufriendo la represión de la patronal y del sistema judicial. Es ejemplar esta lucha llevada adelante fundamentalmente por jóvenes, con poca experiencia sindical, pero que ha concretado la autogestión obrera y que ha puesto a producir la planta sin patrones, demostrando que los trabajadores pueden hacerse cargo de la producción mejor que cualquier burgués, y que es posible entonces, desarrollar una sociedad diferente, donde las fábricas, talleres, la tierra, la banca, la enseñanza, la salud, estén en manos de los trabajadores y el pueblo. Esa es la lección clara que nos dejan el conflicto de Coprograf y la ocupación de tierras en Bella Unión. Y también nos dejan otra lección: frente al avance de la lucha, los de arriba han abierto claramente una etapa de criminalización de la misma y de aquellos que se atreven a llevar a cabo cualquier tipo de medidas. Se ve claramente también en el procesamiento de 4 compañeros de Naussa, que por defenderse de una agresión de la patronal y sus alcahuetes, también han sido procesados. La estrategia de judicialización de la lucha es “barata” y le da importantes réditos a los de arriba: pueden reprimir dando la sensación de que nada ocurre, de que está todo tranquilo  En total, ya suman 70 los procesados por luchar…

Esta represión y judicialización de la lucha avanza en el marco, como ya decíamos, de profundización del modelo. Producto de los acuerdos con el FMI, el gobierno realizará una serie de reformas, tales como la del Banco Hipotecario –transformándolo en un banco privado-, la de la Caja Bancaria, la reforma tributaria, entre otras, que son parte de las reformas estructurales que le quedaron pendientes a los gobiernos anteriores. Junto a ello, la prioridad del gobierno en pagar la deuda externa, adelantando incluso su pago, sigue generando una sangría de recursos que paga el pueblo, pero que no se vuelcan en la construcción de viviendas como reclama FUCVAM, en la atención de la salud, ni en mejorar las condiciones de los locales de estudios como reclaman los sindicatos de la enseñanza. Pero, por más que pague por adelantado, la deuda continúa creciendo en monto,  aunque disminuye en relación al PBI. El gobierno se jacta de que hay 80 mil pobres menos, pero lo cierto, es que si miramos las barriadas montevideanas y del interior, como en Bella Unión, no vemos cambio alguno. La reactivación económica y el Plan de Emergencia habrá generado algunos pesitos más para la gente, pero no soluciona la angustiante situación que vive la mayor parte de la población. Y no lo soluciona porque dicha reactivación va a parar al bolsillo de los patrones, las multinacionales y el Estado. Es un problema de distribución de la riqueza: aquí al igual que en Argentina, la actividad económica se expande, pero los de arriba cada vez se llevan una parte más grande de la torta. Por lo tanto, no es sólo un problema de luchar contra la pobreza, ¡ hay que luchar contra la concentración de la riqueza!

Y esto nos pone frente a frente con el proyecto de país productivo que ha levantado el PITCNT y que fuera tomado por el gobierno. El proyecto de país productivo no es más que la aplicación de un capitalismo regulado por el Estado, donde se coloquen inversiones en la industria, fundamentalmente. Y sabemos muy bien que no existen patrones “buenos” que van a invertir exclusivamente en la producción: la burguesía invierte donde más le conviene y es impensable que el movimiento sindical va a “guiar” las inversiones de los burgueses. Este proyecto que es impracticable condena al movimiento sindical a la parálisis y a la confusión: ¿dónde están los inversores “buenos y serios”? ¿el Estado qué papel cumple? Parece ser que los únicos inversores que vendrán serán las multinacionales de la celulosa, que son hoy ya dueñas de una buena parte del país en tierras, zonas francas, puertos privados y exenciones fiscales. Y el Estado por otra parte, no va a jugar ningún papel de relevancia en la economía como en etapas anteriores, en materia de generación de puestos de trabajo, pero sí en la regulación de la economía para los de arriba, como lo ha hecho siempre…

Entonces, no hay posibilidad de desarrollar el “país productivo” en esta etapa actual del sistema. La estrategia del movimiento sindical y popular debe ser otra y eso es parte del desafío. Es decir, cómo enfrentamos esta situación.

El movimiento sindical ha crecido en número. 70 mil nuevas afiliaciones se han producido. Muchas de las luchas que se han dado las han protagonizado compañeros sin experiencia y jóvenes. Va a demorar un tiempo en formarse determinado hábito sindical y que eso se afiance. Pero hay enormes posibilidades. En los barrios, se vienen desarrollando distintas luchas: contra el puerto militar en el Cerro, contra el plomo, por vivienda, comedores y merenderos, Ateneos y radios comunitarias, diversas experiencias organizativas que van gestando el protagonismo popular en la resolución de los asuntos de la sociedad. Apostar a fortalecer las organizaciones del pueblo en cada barrio, en cada fábrica, en cada lugar de trabajo y estudio son vitales para construir una alternativa popular frente a esta situación desesperante que vivimos…

Los anarquistas de FAU caracterizamos estos tiempos como de resistencia. Estamos en pleno período de reflujo y recién asoman algunos atisbos de pelea y organización. El recorrido será largo: tendremos dificultades, pero con una voluntad de hierro superaremos cualquier trago amargo que debamos pasar. Tiempos de resistencia para crear, para organizar, para debatir, para profundizar ideológica y teóricamente los análisis. Para confrontar la teoría con la práctica y enriquecer ambas. Para generar experiencias que permitan avizorar un mañana diferente para los oprimidos, para generar una verdadera esperanza de cambio, de cambio social profundo, una esperanza en la revolución…

Debemos a nuestro modesto entender, desarrollar ese encuentro de organizaciones populares, porque la propia dinámica de la lucha nos ha ido llevando a encontrarnos en cada conflicto, en la lucha por la libertad de los presos, en los escraches. Nosotros a ese encuentro lo llamamos Espacio Solidario, es decir, un espacio de confluencia de diversas organizaciones populares que están en la senda de la lucha contra todas las inmundicias de este sistema. Sería el primer mojón para generar un proceso de mayor unidad en el campo popular, proceso que desembocaría en la conformación de un frente de clases oprimidas. Entendemos necesario caminar hacia ello desde hoy, e ir generando en cada lucha concreta que demos, las posibilidades de encuentro y de confluencia de todos los que estamos buscando una alternativa distinta a esta asquerosa sociedad opresora, cuya base es el lucro y la condena de millones de seres humanos al hambre y la desesperanza.

Ir avanzando en una nueva forma de hacer política, con la premisa inclaudicable del protagonismo de las organizaciones populares. Sabiendo que a estas luchas propias de la clase, no hay partido que las sustituya ni las represente. Que la acción directa popular es la única manera de construir socialismo, en el marco de una estrategia de Poder Popular y ruptura revolucionaria.

Por ello levantamos esta alternativa de lucha y aportaremos, como siempre lo hemos hecho, todo nuestro esfuerzo en la causa popular.

 

¡Salud Mártires de Chicago !¡Por el socialismo y la libertad!

¡Arriba los que luchan! ¡Viva la anarquía!


Discurso de Juan Pilo:

120 años nos separan de aquel acontecimiento, de aquellas luchas, por las 8 horas, por mejores condiciones sociales para el trabajador. De aquellos episodios que parieron símbolos que caminarán a través de los siglos, tal el caso de los Mártires de Chicago que aún hoy para tantos lugares dejan un mensaje de emancipación, un fuerte estímulo para trabajar en pos de la destrucción de un sistema brutal como el capitalista y la imperiosa necesidad de iniciar un nuevo orden social sobre bases totalmente distintas.

Era aquella época del capitalismo en expansión con su contracara de un clase trabajadora, un pueblo, en condiciones miserables de vida.

Era tiempo también con fuerte predominio de otras creencias, de otros saberes, buena parte del pensamiento progresista y socialista del momento esperaba que junto al desarrollo del sistema capitalista vendrían paulatinamente mejorías para la clase trabajadora, para el pueblo todo. Mejores condiciones materiales de vida, mejores servicios de salud y educación, más tiempo libre para disfrute de la existencia. Y estaban los incrédulos, los que pensaban que a esta bestia había que matarla de chiquita nomás, estaban los anarquistas que no esperaban que el desarrollo al monstruo lo llenara de sensibilidad humana, pensaba que sería cada vez más feroz y voraz y pensaban en la bomba como elemento sanitario.

Pasó un siglo y pasó otro siglo, y el sistema capitalista se desarrolló, la ciencia y la tecnología le permitieron asombrosos avances en varios campos y al pueblo le iba llegando poco o nada. Cuando algo llegaba era el fruto de sacrificadas luchas enmarcadas en represión y sangre.

Con el sistema habían nacido juntas dos cosas: el opresor y explotador y el oprimido y explotado. Dos cosas finalmente irreconciliables ante cualquier noción de auténtica justicia. Al opresor con una estructura de dominación a su servicio solo le interesa una cosa, realizar al máximo lo suyo. El conjunto de las relaciones sociales se tornarán mas complejas con el devenir del tiempo, de la historia,  pero en lo esencial el sistema mantendrá su núcleo fundamental idéntico a sí mismo.

Vendrán etapas distintas, formas de estado diferenciados, coberturas ideológicas y desciplinamientos cumpliendo idénticos fines: mantener la producción y reproducción de todo este sistema.

Y hoy está más claro que nunca, había dinámicas, rasgos culturales, instituciones, distintas estructuras de poder que eran constitutivos de este sistema definido como capitalista. La voracidad, el privilegio, la dominación, la rapacidad, la ganancia, la explotación, el mercado, el desprecio por las grandes mayorías. Una clase privilegiada de amplio espectro se consideraba dueña del sistema y de vidas y haciendas.

Había que disfrazar el látigo, había que legitimarse. Había que insertar al explotado y oprimido en el sistema, hacerle sentir que formaba parte de él, que en este universo social comenzaba y terminaba su mundo. Muchos dispositivos trabajaron para lograrlo.

Una clase dominante tornó complejo su entramado, este produjo un conjunto de factores intencionales: económicos, políticos- jurídicos, simbólicos, culturales, militares, que fueron dando forma a mecanismos, a distintos dispositivos, para hacer posible una inserción, un encapsulamiento social de los que sufrían el feroz sistema.

Llegó la democracia representativa, el voto universal, la institución elecciones, el derecho a elegir representantes, el derecho que partidos de ideologías contrarias participaran en el cuadrado preestablecido, la igualdad ante la ley, y una ficción de libertad.

Algunas de estas cosas en su momento representaron progresos, que tampoco vinieron sin pelea, pero no por eso dejaron de pertenecer a una estructura de dominación que entronaba cada vez más a una despiadada clase en el poder social. Una clase, varias fracciones de ella, que tendían a ampliar su esfera de poder y riqueza. Sí, al mismo tiempo, verdaderas pirañas entre ellos pero siempre juntos ante cualquier movilización popular que vivieran como peligrosa y cuestionadora de  este ordenamiento social hecho a su medida.

Y siguió corriendo agua por debajo de los puentes, con distintos grados de desarrollo, con predominio colonial e imperial y dependencia se desplegó el sistema. Hoy la historia, en este siglo 21 fresco aún, salda muchas discusiones y aniquila ingenuas expectativas sociales.

Alumbrados por lo que hoy pasa puede leerse sin dificultad las características que profundamente posee el sistema capitalista. Es tan grotesco su andar y obrar que se trata casi sólo de echar una mirada empírica para saber lo que quiere y hasta donde puede llegar si de su propia dinámica depende.

Sigue absorbiendo para sí el fruto intelectual y manual  del esfuerzo colectivo, explota, superexplota, margina, excluye, siembra miseria y nada le alcanza, quiere más. Los centros de poder succionan las llamadas áreas periféricas. La gran mayoría de los habitantes de los pueblos de los países pobres carecen de todo, sobreviven casi milagrosamente; también los propios pueblos de esos países centrales han ido descendiendo en su nivel de vida y muchos, especialmente los inmigrantes hoy viven en condiciones de pobreza. Justamente en este 1º de mayo, en el corazón del imperio, en ese EE.UU. que ha querido borrar de la memoria de su pueblo el sentido de esta fecha habrá diversas manifestaciones de inmigrantes latinos que han llamado además ha realizar un boicot internacional a empresas norteamericanas. Nuestro sentido apoyo y solidaridad con toda esa lucha.

Nos dicen las cifras que casi un 80% de los habitantes del mundo viven hoy con grandes o medianas carencias. Quedando disfrutando del desarrollo general pleno sólo un 20% de la humanidad.

Sin duda que estamos en otro contexto histórico y debemos registrar los cambios que los tiempos han traído, pero no es menos cierto que no debemos dejarnos atrapar por ciertas lógicas y sentidos comunes. Ver sí las constantes que el sistema capitalista tiene, sus elementos constitutivos que no abandonará hasta su muerte, que necesariamente no puede ser por suicidio.

Y hoy más que nunca, ante las enseñanzas de la historia, hay que tener presente lo que planteaban los viejos socialistas, los Mártires que hoy recordamos, la necesidad de crear una nueva civilización.

Creemos como ayer que una clara posición activa antiimperialista es de fundamental importancia en este momento histórico. Teóricos de la burguesía o afines han decretado varias muertes: de las ideologías, hasta de la misma historia, en esa labor sepulturera también han querido decir que ya el imperialismo no existe, que la modernidad nos trajo un entramado más complejo y que sería de anticuarios seguir hablando de imperialismo. Son muchos los teóricos y comunicadores empeñados en internalizar esta noción en el imaginario social. Una asquerosa y cínica mentira más y de patas cortas.

La estructura imperialista con el criminal yanqui a la cabeza opera con más desparpajo que nunca, globaliza la dominación a través de diversos mecanismos, claro está que ha multiplicado y tornado más complejo esos mecanismos de sujeción y opresión. Son invasiones asesinas como las de Afganistán e Irak, pero son también semillas y patentes, cartas intenciones y políticas económico-financieras, trasnacionales y enclaves militares, organismos judiciales internacionales hechos a su medida, cadenas de información, consumismo y lógicas perversas que justifican todo lo que a los de arriba beneficia.

Las aberraciones de orden ideológico son tal que ya ni Darwin les sirve, en EE.UU. han querido implantar en la educación una absurda y retrograda teoría de la creación, la llaman “el diseño inteligente”.

Ni que hablar de la industria del medicamento. Informes recientes nos dicen que el 75% de los fármacos que se venden en EE.UU. son procedentes de los paises llamados del Tercer Mundo. En la última conferencia internacional sobre biodiversidad EE.UU. y sus aliados en esta oportunidad: Canadá Nueva Zelanda y Australia han saboteado abiertamente el evento. Quieren seguir el política del robo…

Manos libres para montar campos de tortura, exterminio y de concentración por el mundo, bombardear hospitales, asesinar niños y mujeres, familias enteras en bombardeos sistemática como hoy en Irak.

El antiimperialismo militante y el inalienable derecho de los pueblos a la autodeterminación siguen siendo ideas guías plenamente vigentes.

Pero el imperio yanqui, parte fundamental de la estructura imperial, se va topando con diversos escollos no fáciles de sortear. Muchos de estos factores le van pateando los dientes. Se empantanó en Irak y no sabe como salir. La resistencia popular es tenaz y no dispuesta a ceder, encontró un fenómeno cultural complejo que creyó poder resolver a botazos y resulta que no. El respaldo de sus aliados fue decayendo y sigue en picada, esto ha tenido como telón de fondo el repudio popular y sus múltiples expresiones a esta intervención imperial y a lo que constituye como política global. El imperio parece haber subestimado diversos procesos de este momento histórico.

Sin ir mas lejos hoy se encuentra desesperado por evitar un desenlace de tono radical en el Yemen…

Son muchos los cambios que se han operado a nivel internacional que conllevan impactos estratégicos específicos y de relevancia. Constituyendo una nueva coyuntura histórica dentro del sistema.

Llevando hoy sobre sus hombros muchos de esos efectos nuestra América Latina también atraviesa por una coyuntura particular. Conocidos son las importantes y masivas manifestaciones populares que ganaron las calles combativamente y trajeron cambios que sin esta condición no se hubieran realizado. Movimientos que se expresaron contra la política neoliberal hambreadora, contra la entrega del país a los intereses imperiales y de trasnacionales, que significaron la caída de presidentes y gobiernos, que impidieron remachar la entrega y la miseria a través de instrumentos como el ALCA que ya estaban, en general, en un curso avanzado. La mayoría fueron fuertes rebeliones populares. Varias de ellas en Bolivia, en Argentina, en Perú, recientemente en Ecuador. El pueblo en la calle y en actitud combatiente fue también factor fundamental para evitar el golpe de estado organizado por el imperialismo yanqui en Venezuela. La potencia y capacidad de lucha de los pueblos indígenas, fenómeno que en estos últimos años, en determinadas zonas, fue elemento central en la lucha por rescatar autonomía, iniciar procesos de rescate de bienes, como los hidrocarburos ya en manos de transnacionales, para procurar trazarse un camino de mejoramiento de sus condiciones de vida y otras formas de organización. Otros procesos populares hubo, tal el caso de Brasil y MST y los plebiscitos populares en nuestro país que impidieron que se privatizaran grandes entes autónomos. También hay que registrar, en tanto hechos, determinadas propuestas que son de este tiempo, las que realiza el movimiento bolivariano y las de la segunda campaña del zapatismo.

Subiéndose a la cresta de la ola de esta marea de indignación justiciera del movimiento popular fueron llegando gobiernos que diciendo tomar banderas sentidas encorsetaron nuevamente al pueblo en políticas que poco tenían que ver con sus reclamos y que sí tenían que ver con la continuidad de una política y un modelo: neoliberalismo e institucionalidad burguesa.  Realizando retoques cosméticos para que todo lo de fondo siguiera igual o muy parecido. La estructura de poder, con los viejos partidos u otros nuevos que se presentaban en la escena con apellido progresista regresó todo al carril de siempre. Pero pese a ello, en determinados niveles, ya todo no sería lo mismo. Ese diverso movimiento popular había estado en el combate, tomó una noción de su poderío, hizo experiencias, visualizó fracasos, comenzó a gastar las últimas monedas de credibilidad en toda una institucionalidad que sólo asegura reproducción de lo existente y fue así decreyendo de una forma de hacer política que resulta finalmente circular a las vueltas de la historia y que se confirma como no idónea para la liberación y ni siquiera para lograr medianos cambios estructurales que toquen gruesos intereses del poder y que permitan tránsitos hacia otras relaciones sociales.

Sí, una forma de hacer política, de concebir la política hizo agua notoria en este periodo histórico. Los partidos llamados de vanguardia, con sus estructuras clásicas, con sus estrategias institucionalizadas, con sus creencias de que los movimiento sociales son furgones de cola, o amorfos conglomerados que ellos deben dirigir desde el saber, no fueron ni promotores ni tuvieron peso en estas grandes luchas populares.

Nos dice hoy la historia, otra vez, que todo lo institucional tanto de derecha, como centro o como izquierda clásica no ofrece caminos nuevos emancipatorios, que es necesario discontinuar esa fuente histórica de horror y opresión y cambiar la pisada en lo que respecta a prácticas sociales y políticas para trazar otro camino.

Todas estas concepciones, que quizás arranquen con el mismo inicio de la corriente socialista, deben hoy sentir este grito que pega la historia y lo pueblos. Otra forma de hacer política se impone, una nueva articulación de lo social con lo político, tener una lectura fresca y siempre actualizada de la interacción de estas dos instancias. Matar el dogmatismo soberbio, las frases vacías, las citas dichas para otros contextos históricos, las prácticas viciosas de la capitalización, de hacer primar, como sea, nuestras nociones grupales sobre las respuestas que los acontecimientos sociales fluidos exigen. A los que seguimos creyendo firmemente en el socialismo un desafío nos reta y nos golpea. O el socialismo y sus prácticas se ponen a la altura de los tiempos y las dramáticas necesidades de los pueblos o la historia lo tirará al fondo de una casa de empeño. Lucharemos para que no sea así.

Una vieja polémica tan vieja como el socialismo se reedita, el socialismo es con el pueblo y con libertad o no será. El socialismo no es ciencia, es un anhelo de justicia y libertad, de las gentes, de los pueblos, pero claro está necesita todas las herramientas científicas posibles para no dar palos de ciego en su largo y complejo proceso. No hay leyes históricas que nos traerán el socialismo, hay luchas que si pueden traernos el socialismo. Para nosotros el socialismo con libertad como nueva civilización.

Pero deseamos dejar algo en claro, así como no creemos que solo haya poder en algunas de las instancias estructurales tampoco creemos que todas las relaciones sociales sean del mismo tipo en este marco de un sistema de dominación. Creemos que hay una esfera que pertenece a lo que se denomina tradicionalmente actividades sociales y otra a lo que es actividad política propiamente dicha. Si bien son actividades que están en constante interacción y penetración tienen funciones específicas. Lo político es un espacio sintético, recoge experiencias de lucha, mantiene y acumula las que estima positivas, es memoria organizada de lo producido por el pueblo, debe elaborar teoría e hipótesis de acción que está dispuesto a ir corrigiendo sistemáticamente. Es la esfera que también sistemáticamente impulsa organizada y estratégicamente las distintas prácticas que conducen a la ruptura con miras a parir el nuevo orden social. La acción simultánea y entrelazada de las dos esferas dichas, la de las prácticas sociales y las políticas son imprescindibles para todo proceso de transformación del signo que queremos.

Desde fines de la década del 50 se habló de poder popular. Nosotros como FAU usamos muchas veces indistintamente la construcción de un pueblo fuerte con este mismo concepto de crear poder popular. Pero crear un pueblo fuerte, crear poder popular implica coherencia en las prácticas cotidianas que se realizan. Tiene sus propias leyes, su dinámica, sus valores, su conceptualización, su organización ideológica, sus formas organizativas. Si no hay coherencia en este conjunto de prácticas que tienden a desarrollar un poder popular éste quedará sólo en enunciado simpático cuando no demagógico para decirlo en actos o reuniones. Pasará como con tantas palabras que tanto podrían significar y que resultan finalmente cáscara vacía. Hoy recorre nuestro continente algo que no es un fantasma sino un sentimiento: construir poder popular. Ello es una esperanza y un programa político, exigirá de todos un gran esfuerzo militante en que en primer plano debería estar la coherencia y la construcción de las herramientas que permiten transitar ese autentico y largo camino. Junto a esto debe estar un verdadero aparato ahuyentador de cantos de sirena que destruya sonidos cínicos y sinvergüenzas.

Es pilar de un avance de poder popular las diversas  luchas de todos los días de nuestro pueblo, sus variadas reivindicaciones, sus construcciones colectivas, su participación efectiva. En barrios, sindicatos, cooperativas, reclamos puntuales, defensa de DD.HH. Importante es también que este conjunto de luchas esté unido por lazos solidarios y estratégicos. Y es hoy en este coyuntura general y particular un tema central el trabajar desde lo político en el fortalecimiento de lo popular, de todo lo organizativo de ese campo. El desafío está servido.

En estos días ha estado con fuerza en la escena política, una vez más, el mundo del horror, de la bestialidad asesina. De las brutales torturas y cobardes crímenes ejecutados por los milicos y apuntalado por toda una estructura de poder, no sólo nacional sino también internacional. El Plan Condor conectado al imperio. En este tiempo han ido desfilando macabras escenas como escapadas de las peores páginas de terror. Son confirmaciones de los que buena parte de la población sabía y tantas personas, organizaciones sociales y políticas habían denunciado con pelos y señales. También es cierto que había una parte de la población que no quería saber o que padecía de una ignorancia sospechosa y que hoy no le queda escape. Desde la esfera de las bestias han estado jugando a las escondidas con los cadáveres de nuestros queridos compañeros…

Puede decirse que pese a todas las evidencias la impunidad sigue campeando. Mucha mención y prensa, pero lo logrado a nivel gubernamental da para aquel dicho popular: el elefante parió un ratón.

Y ahora tenemos el capítulo de los desclasificados. El National Security Archive hizo pública por primera vez una serie de documentos desclasificados de EEUU y ahí aparece nuevamente ese episodio criminal que designan como el 2º Vuelo. Nadie duda ya que hubo varios vuelos. En este 2º vuelo habrían traído para seguir torturando y ejecutarlos cobardemente después, compañeros con los que compartimos ideales y momentos de militancia. Por supuesto, nuestros queridos compañeros son tan compañeros como todos aquellos que dieron su vida luchando contra esta inmunda sociedad capitalista y en pos de construir otro tipo de sociedad.

Hoy queremos recordarlos a todo en la figura de Gerardo Gatti, Elena quinteros, León Duarte, Pocho Mechoso, Victoria Grisonas, Roger Julien.

Seguirán iluminando el camino, nuestro mejor homenaje es seguir su lucha y sus sueños.

No puede haber olvido ni perdón porque esto significa traición a la lucha por la que dieron todo. Desde el poder se dictó su sentencia de muerte por ser enemigos de este orden de privilegios, de inhumanidad, de injusticia, por ser amantes de la solidaridad, la justicia plena y la libertad. Vivirán siempre entre nosotros.

 

Por que nunca olvidemos ni transemos los ideales de los caídos.

Por el Socialismo y la libertad

Arriba los que luchan

 

 


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