Movimiento Sindical.

Este año es sumamente difícil para el movimiento sindical, sobretodo para aquellos sectores que plantean la necesidad de la lucha para vencer el rígido modelo económico del gobierno. Poca ha sido la movilización, protagonizada principalmente por los trabajadores estatales y de la enseñanza. También es de cierta relevancia la movilización de los trabajadores de la salud privada.La situación en varios sectores es prácticamente de catástrofe o de deterioro avanzado: salud y educación, tal vez sean las más notorias. Pero vemos que las expectativas que el sistema genera en una salida y solución electoral son grandes y hay una cierta “espera” a octubre. Para nosotros, esto que lamentablemente no es nada nuevo, es igualmente preocupante. Sin embargo, ciertas movilizaciones se han destacado.

El 17 de junio se realizó el paro parcial con movilización y acto frente al Ministerio de Economía. La movilización fue un tanto “flaca”, si tomamos en cuenta la envergadura del paro. Lo más llamativo lo realizó COFE con la instalación de la carpa el 30 de junio y 1° de julio y una movilización frente al MEF. En días posteriores ocuparon por algunas horas el mismo Ministerio, obteniendo una entrevista con Alfie o algún miembro del equipo económico.

Los trabajadores de la salud privada agrupados en la FUS también ocuparon, pero el Ministerio de Trabajo. El aumento de la cuota mutual no va volcado al ajuste salarial para los trabajadores, sino a engrosar los bolsillos de las mutualistas. La pérdida de puestos de trabajo es grande: recordemos que ocho mutualistas han cerrado y se han perdido tres mil puestos de trabajo. Por otra parte, IMPASA se encuentra ocupada al momento de escribir estas páginas debido al despido de una compañera dirigente del sindicato. La prepotencia patronal no descansa siquiera en año electoral.

En la Enseñanza la movilización ha decaído, debido a la falta de solidez de la organización sindical. Se debe, desde nuestro punto de vista, apuntalar el factor organizativo, dando peleas concretas que permitan ir recuperando las fuerzas y generando experiencia.

Hay un conjunto de problemas demasiado amplio a los cuales hay que hincarle el diente: salario, Reforma Educativa, situación de los locales de estudio y presupuesto.

La situación del sistema financiero no deja de ser preocupante por otro lado y poco se habla de ella. Los anuncios de la “recuperación” nublan el debate sobre qué es lo que realmente ocurre con la banca. La situación que originó la crisis sigue en esencia intacta.

La desmovilización general no deja de ser preocupante. Salvo algunos hechos puntuales no hay indicios de mayores luchas de aquí a marzo -mayo del 2005, cuando se esté discutiendo el presupuesto quinquenal. Pero es evidente que si no estamos bien plantados ahora va a ser muy difícil enfrentar una pelea el año próximo, sacando fuerzas de la nada. La acumulación está prácticamente en un punto negativo, lo cual nos debe indicar la táctica para militar en este período. Hay que aprender a pelear en una situación de franco retroceso; hay que adecuar los planteos y medidas a esta realidad.

Una de las oportunidades para revertir este fenómeno puede ser el referéndum por el agua, el cual es un tema por demás interesante para la militancia social. Este tema permite comprometer a un mayor número de personas y desde ahí generar organización de base mínima. Este tema debe ser prioritario para los sindicatos y para todas las organizaciones sociales.

Pero en el movimiento sindical y popular por extensión, hay cosas de las que poco se habla: es el caso del ALCA. La consigna ¡ALCA NO!, debe ser un profundo grito de lucha contra el imperialismo y el saqueo que pretenden realizar en nuestro continente. Y el acuerdo se pone en vigor en el 2005. Va a afectar sin duda el mundo del trabajo.

Y no estamos oponiendo resistencia alguna a dicho proyecto.

En conclusión, creemos que el movimiento sindical debe plantear los grandes temas que sufren día a día los trabajadores y la población en general: el desastre que es Salud Pública, el deterioro del mutualismo, el problema de los salarios y jubilaciones, la situación lamentable de la Enseñanza, el recorte del gasto público, la problemática del agua y el ALCA. Temas más que sobresalientes para impulsar una lucha a fondo de todo el pueblo uruguayo. Esta debería ser la estrategia y no la que imponen las corrientes mayoritarias (PC- Grupo de los 9) que es de entreguismo y derrota, hipotecando el protagonismo del movimiento sindical en aras del triunfo electoral de la izquierda.

Sabemos que en los sindicatos hay dificultades de todo tipo. Pero solo la tarea militante cotidiana, el trabajo de hormiga fortalecerán la organización de los trabajadores, esa fuerza que mueve el país y que puede cambiarlo con el conjunto de las clases oprimidas.


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