El Copey.

Posición sobre la lucha armada.

 

Este documento interno de la organización, abordó el problema de la lucha armada. Estaba muy “en onda”, por aquel entonces con un gran vigor, la concepción denominada como foquismo. El planteo de lucha armada de nuestra organización, difería profundamente de la formulación del foco. Desde el triunfo mismo de la Revolución Cubana, comenzó la FAU a formular esa diferencia. En discusiones y documentos internos, en Actos, en Lucha Libertaria, Cartas de FAU, se fue desarrollando nuestra posición. Finalmente un compañero se encargó de sistematizar en un discurso exhaustivo, la posición de FAU elaborada en esos años. Ese trabajo se denominó internamente como COPEY, por razones de seguridad. Por lo extenso del trabajo, publicaremos sólo fragmentos que resumen su actualidad.

 

Han sucedido cosas importantes. Hechos que introducen variantes significativas como para justificar un replanteo de temas tácticos, que exigen un mayor afinamiento dentro del nuevo marco creado por aquellos hechos. Sin duda, uno de los aspectos mas importantes ha sido la ofensiva represiva y sus efectos, ya bien visibles.

…En esos resultados obtenidos por la represión, la propaganda reaccionaria pretende fundar conclusiones políticas: “La lucha armada no es viable en Uruguay, y la violencia –como el crimen- no paga”… Por su parte los reformistas corean: “La lucha armada no sólo no conduce al poder, sino que es contraproducente, compromete el trabajo de masas, y “deja pegados” a los militantes que la llevan a cabo”…

Las clases dominantes quieren imponer que todos jueguen su juego. Un juego inventado y previsto por ellos, un juego donde ellos no pueden perder… La derrota de hoy no es tampoco la derrota de la lucha armada. Ésta existe y existirá como un nivel de la lucha de clases… Siempre habrá organizaciones que asuman esa tarea. Lo que no debe perdurar, es la concepción errónea que ha predominado aquí, hasta ahora en esa materia. Lo que está en crisis, esperemos que definitiva, es la concepción foquista…

 

Planteos más salientes de la concepción foquista:

*-La necesidad de iniciar la tarea armada a la brevedad posible, siempre que existan condiciones económico-sociales que la hicieran viable. Se partía de la base, de que estas condiciones estaban en toda Latinoamérica, como consecuencia del subdesarrollo.

*-Las condiciones políticas, y aún ideológicas (llamadas “condiciones subjetivas), se desarrollarían como consecuencia de la actividad del foco armado. De allí que la existencia o no de la organización política revolucionaria se considerase secundario, y seguramente no prioritario. La simpatía generada por la actividad del foco, debían ser encuadradas en grupos cuya función era casi exclusivamente contribuir al esfuerzo y la victoria militar. Con meras tareas de apoyatura logística y de propaganda, reclutamiento, etc. concentradas en el desarrollo del foco. El desarrollo de la lucha se mediría en términos de crecimiento de la capacidad operativa… La expectativa y la confianza en la victoria militar a través de la lucha armada, era el logro y el requisito esencial en el plano ideológico.

*-La actividad militar del foco, inauguraría un proceso donde cada acción, motivaría una réplica generalizada… En la medida que la guerrilla fuera operando con una intensidad mayor, a niveles mas altos, la represión se iría endureciendo y generalizando… Ante esta represión generalizada, mayores serían las simpatías que concitaría el foco, y por lo tanto, mayores serían sus posibilidades de desarrollo. En esta dialéctica ascendente de acción-represión, se generarían condiciones políticas y sociales cada vez mas favorables a la lucha armada, hasta culminar en una situación ideal en que importantes sectores de población sostienen a la guerrilla, a su “vanguardia armada”, imponiendo la caída del gobierno despótico sólo sostenido por la minoría privilegiada y el aparato represivo…

La dinámica antedicha –en definitiva, planteo central del foquismo- emanaría de los éxitos armados… La actividad de la guerrilla, la respuesta represiva, cerraría todas las puertas a cualquier vía que no fuera la lucha armada, volcando –necesariamente- al pueblo a las filas de la revolución. Así se procedería, por un camino corto, simple y directo, a la “politización de las masas”, y su nucleamiento detrás de la guerrilla.

A partir de ese planteo, se cayó en la subestimación de la importancia de toda la tarea vinculada a la actividad de masas (gremial, sindical, propaganda, actividad política pública) que no apuntara de manera directa a favorecer el esfuerzo bélico. Una actividad de masas, suponía distraer esfuerzos en aspectos considerados muy secundarios y aún negativos, que pudieran abrir expectativas y compitieran con la lucha armada. Además, se partía de la base de que toda actividad pública, sería rápidamente barrida una vez desatada la mecánica de acción – represión, accionada por el foco guerrillero. A dicha influencia, puede atribuirse la mayoría de los fracasos experimentados en Cuba, luego del triunfo de la revolución.

 

Nuestra concepción de lucha armada:

*-Aún en medio de los fracasos, es innegable que la práctica amplia de la lucha armada contribuyó decisivamente a modificar las pautas de la acción política en América Latina. Desde entonces está abierto, el problema del método a emplear para desarrollar la vía armada de la revolución… El sistema capitalista no será destruido siguiendo las reglas de juego que él mismo genera para garantizar su continuidad. Esa continuidad es la que contribuye a mantener a quien se reduce a hacer sólo lo que la legalidad burguesa permite, o sea, sólo lo que la legalidad creada y manejada por la burguesía recomienda que se haga.

La lucha armada, la concebimos como aspecto fundamental de la práctica política de un partido clandestino, que actúa también en base a una estrategia armónica y global, a nivel de masas. Una organización es realmente revolucionaria, si se plantea y resuelve adecuadamente el problema del poder.

 

Una pregunta es: ¿para qué se hace la guerrilla,

cuáles son sus objetivos, su programa?:

Los objetivos de una revolución condicionan toda la política revolucionaria, sin excluir tampoco sus aspectos militares. De allí que sea previa a toda otra consideración, definir los objetivos –o sea- en términos generales el carácter del proceso revolucionario en cual se inscribirá nuestra práctica político-militar…

En las guerras de independencia, la causa es “nacional”… La nación no es más que la nación burguesa, donde dominan los burgueses. Desde un punto de vista de clase, el único concepto de “nación” aceptable, es el que involucra la desaparición del capitalismo, la construcción del Socialismo. Así el “interés nacional” de la burguesía, nada tiene en común con el interés nacional de los trabajadores. Pero en las luchas anti coloniales, es generalmente la ideología nacionalista burguesa la que prevalece y aglutina tras las clases dominantes locales al conjunto de la población. La realidad de la lucha de clases, se oscurece entonces, tras la ideología “patriótica”. Ahora, si la guerra no es anti colonial sino social –como es el caso de Uruguay- habrá tantos “patriotismos” como clases sociales estén en condiciones de generar tendencias ideológicas…

La guerrilla urbana, no tendrá nunca el apoyo de toda la nación, por más nacionalista que se proclame. Sólo tendrá apoyo de aquellas clases interesadas en el Socialismo. Sucederá así, porque es un tema social y no anti colonial… No es posible aquí una lucha nacional, o anti imperialista, al margen de la lucha de clases. Dicho de otro modo. Lo central y prioritario aquí, es la revolución contra la burguesía nacional dependiente, y sólo a través de ésta se desarrollará una verdadera “causa nacional” del pueblo… Es inútil por lo tanto, intentar concitar la adhesión de sectores burgueses en torno a una política revolucionaria, por más que ésta se vista de “nacional”.

Todo parece indicar que la función de la guerrilla urbana no es buscar la victoria en un enfrentamiento directo –mano a mano- con el ejército… En definitiva la guerrilla urbana, si de revolución social se trata, parece tener como función idónea el preparar el salto, el tránsito cualitativo a otra forma de lucha a través de la cual sí, se puede lograr la victoria decisiva en el marco urbano, la insurrección. La guerrilla, creemos por lo tanto, sólo es legítima como preámbulo y preparación necesaria de la insurrección. Dicho proceso insurreccional implica siempre la participación de sectores de masas de cierto volumen… Tampoco decimos que es necesario que la mitad mas uno de los habitantes decidan levantarse en armas para hacer una insurrección… Como toda acción armada, una insurrección se decide centralmente por operaciones, por combate armado más que por manifestaciones de calle… Por lo tanto aludimos a una serie de acciones de masas de distinto nivel, en el sobreentendido que participe el sector más dinámico del pueblo.

A nuestro entender; cualquier forma de acción insurreccional, presupone necesariamente, una práctica militar previa y la existencia de un aparato militar clandestino, previamente organizado, con suficiente capacidad operativa y suficiente experiencia como para canalizar, encuadrar y llevar a buen puerto al proceso insurreccional.

Podríamos definir tres requisitos para el éxito del proceso insurreccional:

1) La participación activa de sectores importantes de masas, a través de acciones de distinto nivel.

2) La existencia previa de un aparato armado clandestino con experiencia militar ya adquirida, que canalice y conduzca el proceso.

3) La existencia de un trabajo político previo sobre los elementos del aparato represivo.

Estos tres requisitos presuponen como es obvio, la existencia de un minucioso trabajo político previo, del cual sólo puede hacerse cargo la Organización Política, o Partido. Como centro político capaz de desarrollar, promover y armonizar desde un centro de dirección común estas diversas actividades.

Esta concepción de la lucha armada, de desenlace insurreccional, conduce a la conclusión de que la estructuración de la Organización Política es la tarea fundamental en la etapa de procesamiento de las condiciones para la insurrección, y no a la inversa. O sea, se procesa la acción armada a través de un centro político, y no el centro político a través de la tarea armada…

Hay que partir de la base de que la destrucción del Poder Burgués en nuestro país, es solamente la apertura de una nueva etapa de lucha contra la intervención extranjera. Sería absurdo pensar el Socialismo “en un solo país”, en Uruguay. A partir de la destrucción del poder burgués en Uruguay, la lucha se internacionaliza hacia fuera y se vuelve nacional hacia adentro, en el sentido de que la intervención extranjera, es prácticamente inevitable, dada la situación geo-política…

Cuando se han hecho ciertas comprobaciones, esas comprobaciones plantean nuevos problemas. Nuevos problemas, que requieren nuestra atención y deben ser resueltos… Profundizar en su contenido, comprender realmente las causas y el sentido de sus avances o retrocesos, es tarea decisiva de hoy a la que no nos podemos sustraer.


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