Editorial.


Por un 1º de mayo clasista y de unidad con los que luchan
El 1º de mayo es una fecha de hondo contenido para los trabajadores con conciencia de su condición, y para quienes pelean contra las diversas formas en que se expresa el sistema de dominación.
Para los anarquistas tiene además otra importancia. Los mártires de Chicago miembros de la organización libertaria Caballeros del Trabajo, son otro aporte generoso de nuestra corriente a la lucha emancipatoria de los oprimidos.
Enraizado en lo profundo, han tratado de desfigurarlo, prostituirlo. La iglesia católica inventó el san josé obrero, en los países del socialismo real se hacían (y se hacen, en los que quedan) ridículos desfiles militares, o días feriados o vacaciones cortas, días de fiesta o de kermesse, con patrones y políticos profesionales en los estrados del 1º de mayo donde imperan direcciones sindicales entreguistas.
El 1º de mayo sobrevive como instancia de reafirmación del compromiso con la pelea y la rebelión, por un mundo nuevo de socialismo y libertad. En cada 1º de mayo revive en nuestra memoria los cros. que hoy no están , que dieron su vida, desdeñando las riquezas y placeres que la sociedad burguesa brinda.
Así éste 1º de mayo nos encuentra como ayer manteniendo nuestro abrazo fraterno con quienes, aunque no se identifican con nuestro pensamiento, nos hermana una misma intención de romper éste sistema social de mierda, de miseria, de niños condenados al sufrimiento, de jóvenes sin futuro, de hombres y mujeres reventados, de viejos condenados a la condición de parias malditos.
Por eso como dijo años atrás en un acto de la ROE el cro. Gerardo Gatti, hoy desaparecido: «Puño cerrado al enemigo, mano tendida al compañero.

 

 


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