Con la autodeterminación del pueblo venezolano. El plebiscito del 15 de agosto.

Este evento legal, contenido en una Constitución original, ha sido todo este último tiempo un motivo de enfervorizada polémica, de ataques diversos al gobierno Chávez. El plebiscito ha ganado la escena. Los que se han jugado a fondo por este plebiscito son fuerzas non santas. Es un tema puntual pero su resultado final puede tener consecuencias profundas. La mayoría de los análisis del momento no están centrados en lo realizado o no por el gobierno, ni sobre la veracidad de su proyecto futuro. Se trataría de que el plebiscito salga victorioso para la oposición. Este propósito cuenta fundamentalmente con apoyo de sectores de derecha a nivel internacional. En estos sectores no hay preocupación ni de justicia ni de libertad sino apetitos mezquinos y brutales. Por supuesto, hay críticas al gobierno de Chávez que no tienen que ver con este universo cínico, pero no es a ellas que aquí nos referimos. Un par de perlas de un collar siniestro.

A quince días del referéndum en Venezuela el diario “La Nación” continúa su campaña de desprestigio. Ataca al gobierno de Venezuela desde su ya conocida “tribuna de doctrina”, como autodefine en su espacio editorial. La misma sección, que en marzo de 1976 festejó con aires triunfales la llegada de militares golpistas al poder y señaló ese momento necesario para la “rehabilitación moral y material de la sociedad”.

Insiste quince días antes del llamado referéndum revocatorio (o no) con una abierta y feroz campaña de desprestigio.

Este diario “La Nación” es una publicación perteneciente al pool que agrupa las revistas Rolling Stone, Living, Lugares, Jardín, Gestión, Ahora Mamá, la agencia de noticias Diarios y Noticias (DyN), los diarios provinciales La Voz del Interior, Los Andes, Revista Nueva junto al grupo ABC de España, además del oligopolio que controla la industria gráfica, Papel Prensa.

No está de más recordar a los responsables políticos de esa publicación, que tuvieron como trasfondo la defensa irrestricta al plan económico del ministro de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, fueron pagadas con la vida de miles de hombres y mujeres desaparecidos y asesinados.

Por otra parte desde Miami, el ex dos veces presidente Carlos Andrés Pérez llama abiertamente a asesinar a Chávez. Dice que «debe morir como un perro». Agrega que hay que eliminar todas las instituciones (la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fuerza Armada), en suma reeditar lo que hizo Pedro Carmona el Breve. En cuanto al referéndum, dice que «se ha demostrado que el referéndum es un fracaso», da por descontado que la oposición perderá e insiste en que la única solución es matar al presidente.

El domingo 25 se publicó en “El Nacional” de Caracas un reportaje del periodista Ramón Hernández a Carlos Andrés Pérez, a quien localizó en Miami. Es sabido que éste se ha dedicado a complotar contra el gobierno de Chávez desde República Dominicana y desde EEUU, en contacto con los grupos de este país que apoyan con dinero y una intensa campaña política y mediática a la Coordinadora opositora.

Dice: “Yo estoy trabajando para sacar a Chávez. La vía violenta permitirá sacarlo. Es la única que tenemos”. Más adelante: “Chávez debe morir como un perro, lo merece”. Y por último: “Chávez es un loco amarrado a una estirpe ideológica. Ha destruido el sistema industrial venezolano, incluida PDVSA… El día que caiga Chávez hay que cerrar la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia también. Todas las instituciones chavistas deben desaparecer con la salida de Chávez”. Propone la dictadura. Lo dice así: “No se puede salir de Chávez y entrar inmediatamente a la democracia. Se requiere una etapa de transición, de dos o tres años. En la transición debe gobernar un cuerpo colegiado”. Y en delirio mesiánico dice de sí mismo. “Yo soy el futuro”:

Por su lado Petras analiza ciertas consecuencias del referéndum. “Los votantes venezolanos votarán en un referéndum, que tiene suma importancia mundial histórica y estratégica. Lo que está en juego es nada menos que el futuro del mundo de la energía, las relaciones entre EEUU y América Latina (en particular Cuba), y el destino político y socioeconómico de millones de venezolanos pobres urbanos y rurales. Si Chávez sale derrotado y la derecha asume el poder, privatizará la compañía estatal del petróleo y del gas, vendiéndola a multinacionales estadounidenses, se retirará de la OPEC, aumentará su producción y la exportará a EEUU, reduciendo así los ingresos venezolanos a la mitad o más. Internamente los programas de salud populares en los «ranchos» urbanos se terminarán y lo mismo sucederá con las campañas de alfabetización y vivienda pública para los pobres. La reforma agraria será revocada y aproximadamente 500.000 beneficiarios de la reforma agraria (100.000 familias) serán expulsados de las tierras. Esto se llevará a cabo con un extensivo e intensivo derramamiento de sangre estatal, encarcelamientos y asesinatos extrajudiciales, y represión masiva en los barrios pro-Chávez, sindicatos y movimientos sociales. El aparentemente democrático referéndum tendrá resultados profundamente autoritarios, coloniales y socialmente regresivos si gana la oposición”.


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