Argentina: La resistencia anarquista a la dictadura.

El 9 de marzo de 1976, días antes del golpe militar, se produjo en Córdoba el secuestro y la desaparición de Marcelo Tello, militante de Resistencia Libertaria (RL) y el secuestro y luego aparición con vida de la docente y sindicalista Soledad García, y del Secretario General del SITRACAAF (Sindicato de Trabajadores del Caucho y Afines) Rafael Flores, también identificado con el ideal libertario.A 29 años del hecho, el pasado miércoles 9 se realizo un homenaje a los militantes desaparecidos de RL en el local del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba Capital, en donde compañeros de militancia, junto a la Coordinadora Libertaria de Córdoba y OSL, dieron inicio a la jornada.

Chato, un viejo militante cordobés, interpretó “Guitarra negra”, de Alfredo Zitarrosa, en una versión ácrata que recordaba a los caídos. Ricky, un artista callejero, dramatizó la declaración de Vanzetti frente al jurado norteamericano que lo condenó a muerte junto a Sacco.

“Marcelo (Tello) fue destinado por la organización a venir desde La Plata a Córdoba apara fortalecer la lucha sindical”, recuerda María Esther Tello, madre de Marcelo, Rafael y Pablo, quienes se encuentran desaparecidos. Todos habían sido destacados militantes de RL, que desde su fundación, a fines de los ´60, se definía como una organización político anarquista de carácter clasista que promovía la constitución de poder obrero. Su estrategia apuntaba a la construcción de un poder desde la clase obrera misma. Con ese objetivo, se apuntaba a lo que en la época se denominaba la estrategia de “guerra popular y prolongada”, la cual se desarrollaba en todos los frentes, incluido el militar. Tuvieron un fuerte trabajo en La Plata, Córdoba y Buenos Aires especialmente en Astilleros, SMATA, sindicato del caucho, Luz y Fuerza, docentes, movimiento estudiantil, y en frentes barriales.

Chato recordaba al “negrito Tello” como un “loco por el teatro”, pasión que lo llevo a fundar con otros compañeros en La Plata una escuela de arte para los pibes del barrio. El día anterior a su secuestro por una patota de civil con armamento militar había participado de una masiva movilización de la Mesa de Gremios en Lucha contra el plan económico y el golpe que se avecinaba. Tras este fuerte golpe, RL trasladó su estructura a La Plata y Buenos Aires y consiguió mayor incidencia en la lucha sindical. A fines del 77 participó en la ocupación de la planta de Alpargatas de Florencio Varela. Tras 3 días de ocupación, rodeados por tanques de guerra, se ganó el conflicto pero desaparecieron 3 delegados.

Mientras millones de argentinos depositaban sus esperanzas en el mundial de fútbol, RL recibió un golpe terminal del cual ya no se recuperaría: Rafael y Pablo cayeron el 31 de mayo, el 80% de la militancia desapareció y el resto jamás volvería. El centro clandestino de detención “El Banco” guardaría el secreto de su destino.

Desde su exilio en Francia, Maria Esther inició una larga lucha por los derechos humanos, exigiéndole al presidente Kirchner que no impida la extradición de los genocidas para ser juzgados en Europa. A pesar de los años y los golpes, su mirada deja traslucir el valor de la esperanza. “La revolución de la clase obrera tiene que ser autónoma”, sentencia a la juventud que la oye atentamente. Marcelo tenía 25 años, como muchos de los presentes. Una bandera cuelga que cuelga en el local de Luz y Fuerza habla de “Dos generaciones, la misma lucha”.


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