Arenas Negras.

“Es una perspectiva moderna de acordar entre lo público y privado en la estrategia de crecimiento”. – Riet Correa. 

Arenas negras, se les llama a aquellas arenas en las que predominan minerales de color oscuro (muy diferentes a las que encontramos en las costas de Canelones, Montevideo, Río Uruguay, etc.). Son minerales que se caracterizan por poseer sustancias, a veces metales, de interés económico. Todas las arenas del Uruguay (en términos generales) contienen dichos minerales pero en muy baja proporción. Las que son centro de interés para la industria son aquellas que poseen en promedio un 2% (superior a 3,5 gr/cm3).

Estos minerales poseen usos diferentes. Por ejemplo se puede obtener óxido de Titanio, el cual es utilizado como pigmento para pinturas, plásticos y papel. Otra utilidad es como opacante de vidriados, particularmente en azulejos y artículos sanitarios, en refractarios, arenas de fundición, productos químicos de zirconio, e incrementándose rápidamente se está usando para monitores color de televisión y computadoras. Cabe aclarar que el titanio procesado en láminas de metal, es el material con que se construyen los satélites y las naves espaciales.

El yacimiento posee unos 35 kilómetros de longitud, extendiéndose desde La Paloma hasta el Chuy. Dentro de éste, se encuentran definidas varias zonas según el nivel de extracción que se realizará. La zona de La Paloma abarca una superficie de 600 hectáreas, la zona de Valizas 6805 hás., la zona de La Angostura y Laguna Negra 250 há., Punta Loberos 1800 há., y Coronilla- Chuy 10000 há. Sumando la totalidad de estas zonas, estaríamos frente a 19.455 hectáreas que serían explotadas, ante lo cual los técnicos aseguran un nulo daño ecológico.

Sobre lo que significa este yacimiento desde el punto de vista ambiental, reproduciremos algunas palabras del ilustre ministro Lucio Cáceres “es un tema interesante acerca de un recurso natural no renovable, que tiene un valor económico significativo, en un mercado que va aumentando la demanda de ese producto y que hace este yacimiento, que no es el más rico del mundo, se acerque un nivel de viabilidad.” Es obvio que cualquier tecnócrata acomodado como este ministro, encontrará como justificación al impacto ambiental, argumentos financieros.

Los primeros análisis dicen que se necesita una planta para procesar 6 millones de toneladas de arena bruta por año, lo que significa un costo de 13 millones de dólares. Este es un monto menor, dado que se espera una facturación anual de entre 7 y 8,5 millones anuales (según los más pesimistas). La Facultad de Agronomía calculó un monto total de 650 millones de dólares a extraer del yacimiento, aunque según el Ministerio estamos frente a un monto total apenas superior a los 200 millones. El yacimiento tiene una vida útil mínima de 26 años (algunas fuentes consultadas estiman 50 años).

El procedimiento que se empleará para desarrollar la extracción estará a cargo de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND). Ésta será la encargada de crear una sociedad anónima, luego el Estado subastará las acciones de dicha S.A. en el marco de la ley de reactivación económica del 2002.

Reconociendo los lobby que se han hecho, Pablo Pertuso, presidente del Consejo de Desarrollo Rochense, expuso que uno de los probables inversores es la segunda empresa a nivel mundial en este rubro. Se piensa en empresas con antecedentes en el rubro. Pero ¿qué significa eso?. Serán las empresas colonizadoras de los recursos naturales del planeta. Serán las mismas que presionan a los gobiernos de turno para la aplicación de leyes de apertura de mercado (léase Afaps, flexibilización laboral, ley de inversiones, etc.). Claro está que este caso no será una excepción al resto de las inversiones conjuntas del Estado con los capitales privados, tratándose en este caso de capitales norteamericanos, rusos y canadienses.

Para rematarle explicó Pertuso, “cuando conversamos con los inversores nos han señalado que quieren pagar por concepto de lo que signifique cualquier explotación, pero no se quieren negocios con el Estado”.

Este tema no viene solo, también se promueve el desarrollo físico del puerto de La Paloma. Que en un comienzo se trataría de capitales chilenos que exigen la exoneración de una serie de impuestos.

A todo esto, el ministro Cáceres recalcó, “ahora está en nosotros las autoridades, analizar los distintos puntos del mismo, a los efectos de hacerlo realidad y poder aprovechar las condiciones naturales que tiene el puerto de La Paloma y su proximidad a los lugares de profundidad.

Estamos, sin lugar a dudas, frente a algo sin precedentes en la historia de este país: la extrangerización de los recursos naturales no renovables. Ya estamos en la pelea por la no-venta del agua. Frente a este caso ¿dónde quedó la izquierda anti-privatizadora? ¿Será éste un mecanismo “aceptable”, o “políticamente correcto” para los señorones de los sillones ater-ciopelados?.

Es por eso que reafirmamos que frente a la producción, sólo la colectivización genera justicia para los directos implicados, enmarcado esto, en un planteo social de respeto a la naturaleza con un criterio en que no prime lo económico por encima de lo humano.

Vemos en los muros montevideanos, un slogan publicitario ya aburridor, lo del “país productivo con justicia social”.

Y aquí conviene discutir y separar esa ilusión del capitalismo humano y sustentable, hacia la generación de propuestas verdaderamente socialistas, en que la participación sea el elemento primario.


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