A 116 años del asesinato de los Mártires de Chicago

Un nuevo 1º de Mayo nos convoca, el segundo de este ” nuevo siglo”.
Nuevo siglo que, va dejando atrás las mágicas fantasías que vaticinaban la llegada del nuevo milenio. El aumento desmedido de la miseria en la que se ven sometidos nuestros pueblos, el destrozo del medio ambiente, la reprensión como solución a las justas protestas y reivindicaciones de los oprimidos del mundo.
Vieja y conocida receta de los poderosos: garrote y hambre para los de abajo.
116 años han transcurrido del asesinato de los mártires de chicago.Mas de un siglo, un siglo en el que este sistema capitalista al cual ya le queda chico cualquier adjetivo; es mas que salvaje, mas que asesino, mas que cruel… ha seguido matando poblaciones enteras.
No son pocos los que han querido que los mártires de Chicago como tantos otros luchadores queden en el olvido, mediante reconciliaciones varias, seguirán intentándolo en vano.
Las injusticias no se olvidan, no se perdonan, el mantener vivos a los caídos es una tarea de todos los días, siendo concientes de nuestro pasado es que podremos sembrar nuestro futuro.

Aquellas dignas luchas
El 1 de mayo de 1886 se inicio la huelga por las 8 horas.
Anteriormente hubieron varias concentraciones. Muchos conflictos hubieron en el mes de abril.
El 1º de mayo la Unión Central Obrera de Chicago realizo un mitin con una concurrencia de 40.000 personas. Los oradores fueron: Spies, Parsons, Fielden y Schwab.
En esos momentos muchos trabajadores cumplían una jornada diaria de entre 14 y 16 horas.
Los anarquistas, que contaban con una fuerte presencia apoyaron todas las movilizaciones por las 8 horas.

El 1º de mayo el paro fue total, una movilización de 600 mujeres que trabajaban es sastrerías fue victima de la represión policial.
El 2 de mayo hubo un mitin de los obreros de Mac Cormick, que protestaron por 1.200 despidos.
El 3 de mayo hubo un mitin cerca de Mac Cormick.Coincidió este con la salida de un turno que no había parado, se fue hasta la fabrica y la misma se apedreo. Llega la policía y reprime a los obreros. Con tal saña lo hacen que deja 6 muertos y un tendal de heridos.
Las publicaciones obreras en ese momento tenían un gran tirada.
Circular del Desquite se llama al manifiesto publicado por Spies, al otro dia de la represión; este decía:
” Ayer, frente a la fabrica Mac Cormick, fusilaron a los trabajadores. ¡ Su sangre pide venganza!…Si se fusila a los trabajadores responderemos de tal manera que nuestros amos lo recuerden por mucho tiempo…”
El dia 4 se convoca a un mitin, concurren 25.000 personas. Los oradores fueron Spies, Parsons y Fielden. Al final ya cuando la gente comenzaba a irse se presento la policía. Cuando esta intento comenzar la represión, cayo sobre ellos algo que origina un gran estruendo, dejando en el piso a mas de 60 policías, de los cuales 8 resultaron muertos. La represión fue cruel. Seguido a esto se detuvieron obreros, se allanaron casas. Los oradores fueron detenidos. Se prohibieron los mítines se cerraron diarios.
Desde la prensa oficial se reclamaba la “crucificacion”. Se utilizaron toda clase de artimañas para acusar a los anarquistas.
Parsons, al cual no habían encontrado, decidió entregarse, para seguir la suerte de sus compañeros.
El 20 de agosto 8 obreros fueron condenados.
Neebe fue condenado a 15 años de cárcel. Schwab y Fielden a cadena perpetua.
Lingg, tenia pronta 2 bombas, moriría pero se llevaría a los carceleros. En una requisa se las encontraron , de todos modos pudo suicidarse un dia antes de la ejecución.
El 11 de noviembre 4 anarquistas fueron ejecutados: Spies, Fischer, Engel y Parsons.
Antes de morir, con total dignidad y entereza nos dejaron estas palabras de aliento y esperanza:

Augusto Spies:
“Si yo hubiera arrojado la bomba no vacilaría en afirmarlo aquí. Cierto que murieron algunos hombres y fueron heridos otros mas. ¡ pero así se salvo la vida de centenares de pacíficos ciudadanos! Por esa bomba, en lugar de centenares de viudas y huérfanos no hay mas que unas cuantas viudas y huérfanos.
Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase enfrente de los de otra clase enemiga.
El veredicto y su ejecución no son mas que un crimen maquiavélicamente combinado y fríamente ejecutado, como tantos otros que registra la historia de las persecuciones políticas y religiosas.
Es la anarquía a la que se juzga. Yo me sentencio porque soy anarquista.
Podéis sentenciarme, pero almenos que se sepa que en Illinois ocho hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el ultimo triunfo de la libertad y la justicia”.
Alberto Parsons:
” Yo como trabajador he expuesto los que creia justos clamores de la clase obrera, he defendido su derecho a la libertad y a disponer del trabajo de los frutos del trabajo.
En los veinte años pasados mi vida ha estado completamente identificada con el Movimiento Obrero en América, en el que tome siempre una participación activa.
Se nos ha acusado ostensiblemente de asesinos y se acaba de condenarnos como anarquistas. Pues bien: yo soy anarquista.
¿Creéis que la guerra social se acabara estrangulándonos bárbaramente? ¡ A no ¡ Sobre vuestro veredicto quedara el del pueblo americano y el del mundo entero. Quedara el veredicto popular para decir que la guerra social no ha terminado por tan poca cosa”.
Jorge Engel:
¿ En que consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un orden social donde sea imposible que mientras unos amontonen millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos , así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencias deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar.
No niego que yo haya hablado en varios mítines, afirmando que si cada trabajador llevase una bomba en el bolsillo, pronto seria derribado el sistema capitalista. Esa es mi opinión.
Adolfo Fischer:
” En todas las épocas, cuando la situación del pueblo ha llegado a un punto tal en que una gran parte se queja de las injusticias existentes, la clase poseedora responde que las censuras son infundadas, y atribuye el descontento a la influencia de ambiciosos agitadores. La historia se repite. En todo tiempo los poderosos han creído que las ideas de pro se abandonan con la supresión de algunos agitadores; hoy la burguesía cree detener el movimiento de las reivindicaciones proletarias por el sacrificio de algunos de sus defensores. Pero aunque los obstáculos que se opongan al progreso parezcan insuperables, siempre han sido vencidos, y esta vez no constituirán una excepción a la regla.
Luis Lingg:
“Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras aliente. Os reís probablemente, porque estáis pensando: ya no arrojareis mas bombas. Pues permitidme que os asegure que muero feliz, porque estoy seguro que los centenares de obreros a quienes he hablado recordaran mis palabras, y cuando hallamos sido ahorcados ellos aran estallar la bomba. Os desprecio; desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad.

¡ AHORCADME!

 


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